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El Aconquija

Política

Video de la represión en Valle Viejo: uniformados contra civiles

La tensión aumenta en la localidad de Valle Viejo cada vez más, logrando una situación insostenible.

Tal como informamos ayer en El Aconquija, una intendenta está en el centro de atención por su actitud cobarde de salir huyendo de su propio municipio. En el día de hoy sigue el problema con los cesanteados, y cada vez aumenta la magnitud del mismo, en vez de ir cesando. Se vivieron momentos represivos y de defensiva exacerbada en los alrededores de El Parador, donde se encuentran las oficinas municipales.

Al parecer, no hay coordinación entre el gobierno provincial y el municipal. Se está jugando con la gente y se están generando falsas expectativas, provocando desilusión, enojo, angustia y desesperación. Los cesanteandos se reunieron hoy en Casa de Gobierno con el gobierno provincial, y no recibieron respuesta alguna. Su reacción fue dirigirse a las inmediaciones de El Parador a continuar con su reclamo.

Lo que los protestantes no sabían es que allí los esperaría un edificio casi blindado por personal de seguridad. La policía, la infantería y demás uniformados, aguardaban allí en la espera de los manifestantes. Lejos de pacificar el tema y simplemente abstenerse a cuidar a los trabajadores municipales, los uniformados reprimieron a los civiles. Cabe aclarar que un uniformado sigue órdenes de un superior, en este caso de la intendenta Susana Zenteno, referente del Municipio de Valle Viejo.

Falta de diálogo, comunicación ineficiente, represiones, irresponsabilidad, tratar de distraer y demás, son solamente algunas de las etiquetas que podría ponérsele a la gestión que está direccionando Susana y que el gobierno de la provincia no está sabiendo coordinar. El saldo de hoy fueron varios heridos, gente tirada en el piso sin atención médica, ya que no había ambulancias, y un delegado de ATE que terminó en el Hospital San Juan Bautista.

Según se dio a conocer, el gobierno provincial, a pesar de no haber ofrecido ninguna solución concreta a los cesanteados, le propuso a Zenteno un arreglo por dos meses, que no fue aceptado por la intendenta. Se sabe que Susana pretendía todo el dinero, todos los años, y que tampoco fuera pasada por arriba. Quizás la intendenta todavía no se enteró que el hambre de la familia de los cesanteados es mucho más importante que su propia imagen política.