CATAMARCA

Molestan más los pobres del bolsón que los hijos del poder nombrados en el Estado

Tres cuadras de cola para conseguir un bolsón. ¿Necesidad o comodidad? Lo cierto es que cientos de catamarqueños hicieron fila desde muy temprano esta semana en el CAPE para poder tener un bolsón. Para obtenerlo, debieron tener previo reempadronamiento, que hoy exige el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Marcelo Rivera. Ver tanta gente desesperada por solo algunos productos de terceras marcas es doloroso y hasta tema de fuertes polémicas en las redes sociales.

Hay tres cuestiones para tener en cuenta. En primer lugar, el Ministerio ya había sido noticia de El Aconquija porque cerró las puertas en enero, sin tener en cuenta la necesidad real que hay y la pobreza que es visible en toda la provincia de Catamarca, de acuerdo incluso con la concurrencia que se hizo presente este mes, en el Pabellón de Desarrollo Social.

En segundo lugar, el gobernador Raúl Jalil dijo que la idea es ir erradicando el tema de los bolsones, pero si se lo hace solo a modalidad “tarjeta” no modifica mucho a la cuestión estructural, sino que bancariza la pobreza o solo disminuye un poco la burocracia estatal. En tercer lugar, el área debería mudar la denominación de “Desarrollo social” a “asistencialismo” porque de desarrollo no tiene demasiado.

Promesas inclumplidas

El Frente de Todos -antes Frente para la Victoria- prometió en campaña empleo genuino (en 2011, 2015 y 2019) y lo único que hicieron los gobernantes y funcionarios peronistas ha sido meter a los parientes en la administración pública. Familias completas de integrantes del gabinete de Corpacci, y ahora Raúl Jalil, viviendo de las arcas del Estado (3, 4, 5 sueldos de privilegio). Mientras tanto, cayó el empleo privado. Según Jalil, esa gente desempleada, al quedarse sin trabajo y, por tanto, sin cobertura médica, explicaría el colapso de hospitales, afectando el sistema sanitario más de lo que ya estaba deteriorado.

Por ejemplo, el ex presidente de Diputados, Fernando Jalil, hizo contrato para su hijo e incluso para su socio gerente del shopping Altos del Solar, propiedad de la familia del gobernador. Fernando es hermano del Raúl Jalil, primer mandatario catamarqueño. Mientras tanto, las oficinas colapsan de pobres pidiendo bolsones con un contexto muy difícil para conseguir un trabajo formal, a no ser que se acepte trabajo en negro o alguna changa. Finalmente, sumamos que a la gente parece molestarle más el “vago” o “pobre” que hace cola por un bolsón, que el robo millonario por corrupción estatal o la parentela privilegiada de los dueños del poder con cargos inventados por no decir ñoquis.

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