TUCUMÁN

La situación en Catamarca: la nueva vida cuesta más tiempo y plata

A medida que pasan los días, la situación en Catamarca va cambiando. El coronavirus llegó para modificarlo todo, pero los vecinos se resisten. A los ciudadanos les cuesta acomodarse a ese día a día. Los trámites institucionales, relaciones, comercio, han sido modificados casi por completo para prevenir el contagio. Cuesta tiempo y plata, hasta se podría decir que duele, pero, como dijo el gobernador Jalil, “lo peor aún no llegó”.


A las disposiciones nacionales, se suman las provinciales y las gremiales. Hay trabajadores que no quieren desempeñar sus tareas o atender al público sin las medidas pertinentes. Si es que se suspenden las clases por ejemplo, deben suprimir las demás tareas. Todo el mundo tiene temor de tener contacto interpersonal en la calle y hasta de subir a un colectivo para llegar a su lugar de trabajo.

La situación de ANSES


Pasó en ANSES Catamarca esta mañana. Estaban los que necesitaban hacer un trámite porque habían sacado turno para ello y los empleados que consideraban que no estaban dadas las condiciones para atender. La gente se agolpaba afuera y nadie parece haber previsto comunicación alguna para ahorrarle a los vecinos haber llegado de lejos con los tiempos y costos que ello implica.


Con el banco igual, no cobrar significa no comer o comprar remedios, es ineludible salir a la calle y concluir trámites obligatorios. Ni hablar si alguien estornuda o entra con barbijo a un lugar. El pánico se dispara automáticamente. Pasajeros que viajaban de Fiambalá a SFVC pidieron que bajen a 10 extranjeros del colectivo de la empresa Gutiérrez por entender que se corría un riesgo que los choferes no podían obviar.


Si bien las autoridades han descartado todos los casos sospechosos de coronavirus, la gente sabe que Catamarca no está en condiciones de afrontar tamaño desafío sanitario por lo que el temor es la falta de respuesta por años de desinversión en infraestructura y problemas eternos no resueltos como la ausencia de profesionales en el interior provincial. El temor es por partida doble, al COVID-19 y al déficit político.

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