CATAMARCA

La violencia de género en los tiempos del COVID-19

Convivir tanto tiempo por la cuarentena hace que se produzcan roces y hechos de violencia de género. Estos empeoran a diario porque no se puede salir, y porque las instituciones están abocadas con exclusividad al coronavirus. Si estas mujeres denunciaran, ¿quiénes las atenderían en la comisaría? Incluso si fueran golpeadas, el riesgo de ir al hospital y contraer el maldito virus hace que las victimas piensen que mejor sería sobrevivir maltratada o violada que morir de COVID-19.


No es una locura el planteo. Es una realidad que vino con la pandemia, una involución en conquistas sociales que llevaron años. Pero la realidad supera a la imaginación. Por más brutal que sea la paliza, él sabe que ella no puede ir a ningún lado y ella sabe que no le queda otra que aguantar porque nadie atenderá el teléfono. Para las instituciones del gobierno, la justicia y la policía, no existe otra cosa más importante que el COVID-19.


No hay quién dicte, por ejemplo, la medida cautelar de exclusión de hogar. Esto es debido a que los funcionarios judiciales están saturados con temas relacionados al coronavirus. Tampoco hay cómo hacer las notificaciones porque la policía está abocada a controlar a la gente que viola la cuarentena. Al parecer la mujer se hizo más “tolerante” a los golpes y el sujeto golpeador se hizo más violento por la vulnerabilidad de la víctima y la incertidumbre del contexto.

La violencia quedó en segundo plano


¿Adónde va la mujer golpeada? En la capital de Catamarca hay un refugio para las víctimas, pero en el interior provincial estos espacios de contención no existen. Con las localidades sitiadas y un aislamiento endurecido controlado por los vecinos para que las autoridades no dejen entrar a nadie, atravesar todas estas barreras es una aventura sin garantías. En definitiva, no pueden salir de sus ciudades y si lo logran no pueden estar seguras si llegarán a destino. Ni siquiera eso.


De hecho hubo casos brutales de violencia de género que costaron una semana para ser visibilizados, a diferencia del que sucedió en Andalgalá. Una joven de apellido de Casimiro terminó con múltiples fracturas de cadera y espalda y fue dejaron al borde la muerte. La nota periodística hoy es con los infectólogos o saber si la cuarentena se extenderá y cuánto tiempo más. El COVID-19 cambió las reglas del juego, el sexo y la sangre ya no venden tanto. Retrocedemos sin darnos cuenta.

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