CATAMARCA

Sin duda María es catamarqueña y Dios es argentino: el secreto es rezar

Nadie puede explicar la no existencia de casos de coronavirus en Catamarca. En realidad, la respuesta depende de la perspectiva del sujeto que habla. La contestación puede ser religiosa, política o técnica (medición). Incluso no faltan los que atribuyen este importante dato sanitario a la suerte o buena estrella de los catamarqueños. En plena pandemia mundial ¿por qué hay localidades que no registran casos de CV-19? 

La primera respuesta es política. Los gobernantes se quieren anotar todos los porotos al asegurar que el resultado es por las acciones oficiales. Sin embargo, no se respetó la cuarentena, a pesar de que la policía hizo de “niñera” y los controles fueron “permeables”.  Tal vez por eso la ministra Claudia Paladino dijo que es “raro” que Catamarca sea una “isla” y “Dios quiera que sigamos así”. Como bien sabe la doctora, la palabra “raro” descarta toda explicación científica y oficial.

La cuestión técnica la puso de relieve el Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. Para el exsenador nacional, Catamarca no hizo mérito político para tener 0 casos de CV-19 y atribuyó el dato sanitario (falso) a una mala medición. Si fuera como dice Morales significaría que en Catamarca ya hay casos y que el COE miente, oculta información o tergiversa adrede. Morales le tiró la “verdad” por la cabeza a los catamarqueños y ningún fiscal lo imputó por “intimidación pública”. 

La otra respuesta es religiosa. No hay casos de CV-19 en Catamarca por un “milagro” de la Virgen del Valle. El mundo debe convertirse. Las acciones gubernamentales ayudan, pero el secreto es rezar, arrepentirse. Pero, si al final estalla el CV-19 la incredulidad podría ganar nuevas almas. Por el contrario, si no es grave, el Obispo Urbanc se destacaría por gracia divina y coyuntura (no por labor pastoral). Atento a los datos actuales, sin duda María es catamarqueña y Dios es argentino.

La última hipótesis es la más jodida. Si fuera un juego perverso de la suerte la situación podría ser drástica pues la fortuna suele dar vuelcos violentos encontrando a las autoridades y vecinos relajados, desprevenidos, despreocupados.  A veces miramos la tele pensado que lo que pasa en el mundo es imposible que nos pase. Somos un “pupo con patas” que vamos a apelar a cualquier excusa o explicación para evadir cuestiones tan simples como lavarse las manos y no salir. 

Por Juan Carlos Andrada

Especial para El Aconquija

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