CATAMARCA

“Todos sabemos que moriremos…”: las palabras del obispo de Catamarca en medio de la pandemia

En el marco de la Semana Santa y tras la lectura de la Pasión de Cristo, el Obispo de Catamarca, Luis Urbanc, dio una misa en la Catedral. La misma fue transmitida a la población de manera radial y digital. Hizo alusión a la celebración particular por el avance del coronavirus y destacó lo “bueno” de la pandemia. Marcó un viejo reniego de la Iglesia, en el que la gente, en lugar de rezar y meditar la palabra de Dios, aprovechaba esta fecha religiosa tan importante solo para viajar el fin de semana largo.

Durante la misa, el Obispo hizo varias declaraciones polémicas, pero empezó diciendo que a nadie se le pasó por la cabeza una celebración así. “Cada uno en su hogar, los sacerdotes solos en tono al altar, los enfermos en su lecho de dolor quizás sin la compañía de un ser querido, los presos sin las visitas de sus familiares, lo médicos y enfermeros cuidando a los afectados por la pandemia, los servidores del orden en los puestos asignados, etc, etc”.

La crítica al turismo religioso

“Lo bueno es que esta Semana Santa no será un fin de semana largo para irnos de paseo sino para estar en familia y rezar. También para meditar la palabra de Dios y preguntarnos qué significa esta tradicional celebración y si incide en nuestra vida de peregrinos por este mundo”, expresó el religioso durante la misa. Es común la crítica de la Iglesia católica en Semana Santa respecto al turismo que desvirtúa el sentido religioso de la fecha. 

Luego se refirió al coronavirus: “Todos sabemos que moriremos, pero cuando la vemos cerca nos aterramos. Es la experiencia de Jesús la que debe sostener e iluminar nuestra propia hora. A toda la humanidad la tiene en jaque esta pandemia. Nadie se siente seguro, la incertidumbre nos corre. Es hora de mira en serio y a corazón abierto al crucificado”, sostuvo Urbanc acentuando la fragilidad del ser humano sin dejar de marcar la necesidad de tener esperanza y fe. 

En este sentido, sostuvo: “Vamos entendiendo con esta pandemia que ningún ser humano tiene coronita, tenemos la misma vida frágil, que nadie puede escapar al miedo, la aflicción y la angustia. Realmente aprendemos mucho de los que creen, aman y esperan con paciencia proactiva, que el amor, el dialogo y la cercanía con los miembros del mismo hogar son valores imprescindibles para la verdadera felicidad”.

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