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“Los asesinos me hacen regalos” Paulo Kablan dejó a todos boquiabiertos

El periodista contó dos terribles anécdotas en Podemos Hablar

La cuarta temporada de Podemos Hablar está dando mucha tela para cortar. El último fin de semana tuvo como invitados a Moria Casán, Paulo Kablan, Flopy Tesouro y Chino Leunis. El ciclo que conduce Andy Kusnetzoff tiene una sección en la que los invitados se encuentran parados en círculo y, ante una pregunta disparadora del conductor, deben contar una anécdota o alguna confesión personal que no se sepa. Esta vez, Andy preguntó: “¿Quién recibió regalos extraños?”. Ante la consulta, el periodista dio un paso al frente y anunció “los asesinos me hacen regalos”.

Ante semejante declaración, Andy quiso saber más y le dio lugar para que desarrollara la anécdota: “Una vez, en una redacción, me llega una artesanía: una torre de madera tallada, fulera, con una carta y era de Robledo Puch”, comenzó diciendo el periodista con su mejor voz de locutor. “Era una carta para publicar, pero era impublicable”. Esa es apenas una de las anécdotas. La otra decidió contarla, pero sin dar nombres. Es que se trataba de otro de los casos más emblemáticos de hace 20 años atrás: “Pasaba por mi casa (después de que pasó el caso) y me dejaba un cajón de verduras porque averiguó dónde yo vivía”.

Andy indagó más en las causas por las cuales el asesino estaba preso que por el cajón de verduras: “Pero, ¿por qué estaba libre?” Y Kablan le explicó que pasó mucho tiempo hasta que fue preso. El periodista le explicó que nunca comieron de esas verduras porque la mujer de él no quiso, dado que el cronista “lo mataba” al aire. Sin embargo, él nunca lo había vivido como una amenaza, sino como un regalo: “Todas las semanas tenía un cajón de verduras en mi casa. El tipo se dedicaba a eso”.

La otra terrible anécdota de Kablán

Por otro lado, Kablan también contó otra anécdota fuerte en Podemos Hablar que resultó polémica y captó la atención de todos. Esta vez, consigna tenía que ver con experiencias en hotel alojamientos. Kablan contó cuando entre el 2008-2010 viajó a México a realizar una entrevista a un jefe narcotraficante en el marco de una investigación que estaba realizando. Asimismo, el narcotraficante quería hablar con la televisión argentina para cuestionar a una de las fuerzas y al presidente.

Lo concreto es que con un camarógrafo argentino  fueron al hotel alojamiento a hacer la entrevista. Se trataba de un hotel alojamiento en el medio de la ruta, de noche, donde no había nada más. Kablan explicó que el jefe narco estaba intranquilo, acomodaba el arma de a ratos, daba órdenes, lo retaba al camarógrafo y, la peor parte, fue cuando se había enganchado con la nota y él, como periodista, no sabía cómo terminarla. En determinado momento, el jefe narco se para y se va. Los dejó solos en el hotel alojamiento: “nunca tuve tanto miedo en mi vida”, sentenció Paulo Kablan. De esta manera, Podemos Hablar hizo otra entrega del ciclo grabado en el piso, ya que, al comienzo de la cuarentena se había optado por hacerlo virtual.