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El Aconquija
El Gobernador y su novia

Opinión

La “amiga imaginaria” del Gobernador

Cuanto más débil Raúl, más necesita de Corpacci.

La exgobernadora y actual diputada nacional, Lucía Corpacci, se las arregló para permanecer fuera del ojo de la tormenta por lo que todos los cotos políticos son absorbidos por el Primer mandatario y sucesor, Raúl Jalil. La jugada peronista de ir por la Corte de Justicia tiene a los legisladores oficialistas que llegaron colgados en la lista sábana armada por Corpacci haciendo la tarea, pagan el cargo levantando la mano, como corresponde.

Corpacci por fortuna o porque es una mujer mayor, o porque habla poco, se las ingenió o tuvo la suerte de no ser arrastrada por la ineficiencia de su gobierno o la corrupción que caracterizó sus 8 años al frente del Ejecutivo provincial. Eran curiosas las encuestas porque la síntesis de los sondeos de opinión era: gobernadora con buena imagen o imagen positiva alta, conduciendo un gobierno mediocre, con un gabinete o colaboradores mediocres.

Como sabemos la lista sábana de diputados en la última elección en su mayoría eran “corpaccistas bobos” de acuerdo siempre a la terminología acuñada en su momento por el doctor Fidel Sáenz (hoy en el ministerio de la Vivienda) para dirigirse a los corpaccistas fanático, antes de convertirse por supuesto él mismo al corpaccista bobo. Los legisladores aprueban paquetes de leyes en trámites tipo exprés, sin vergüenza ni remordimiento. Piensan solo en la recompensa.

Cuanto más débil Raúl, más necesita de Corpacci. Cuanto más cuestionado el “Turco”, más fuerza toma ella. El empresario nunca cortó el cordón umbilical con la madrina política al punto de que casi nada se hace sin que Lucía lo consienta. Luis Barrionuevo intuía lo que se venía, por eso discutió con Raúl cuando ella le ofreció ser gobernador pero solo eso, lo demás quedaba para el corpaccismo, incluida la vicegobernación y los cupos para diputados y senadores.

Ella intentó algunas “reformas” pero se plantó a mitad de camino por las consecuencias políticas-sociales, a pesar de que la oposición se moría en los brazos de Mauricio. Ni aun en ese contexto Lucía se animó a tanto. La debilidad del liderazgo de Raúl lo empujó a ir por más pero la audacia se volvió atropello y el atropello un agravio institucional. En política se trata de un juego simple, casi de niños, donde el secreto radica en pasar inadvertido y echarle la culpa al otro. (Ella no fue).

Por Juan Carlos Andrada

Especial para El Aconquija