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El Aconquija
Verónica
Las reuniones de bloque en Diputados se volvieron una novela

Política

A los gritos: La pelea de Verónica y Cecilia

Que no se haga público no se significa que todo sea color de rosa.

Las discusiones entre Verónica Mercado y Cecilia Guerrero son cada vez más frecuentes e inocultables. Las reuniones de bloque en Diputados se volvieron una novela peronista donde no faltan los cruces en un tono alto entre estas dos mujeres fuertes del oficialismo que hasta aquí habían podido disimular sus diferencias. Que no se haga público no significa que todo sea color de rosa. Afortunadamente existe El Aconquija.

El veto parcial de Jalil a una de las leyes aprobadas en Diputados en el marco de la reforma que impulsa el Ejecutivo hizo crujir la estructura y agrietó los cimientos en el bloque del PJ. Disparó los interrogantes sobre la conducción en la Cámara baja, la comunicación interna del oficialismo y cómo es transmitido el mensaje por el tándem Guerrero-Barros. El caso es que Verónica y Cecilia se agarraron fiero esta vuelta y no se sabe qué más puede pasar a partir de ahora.

La concentración de poder es producto de la relevancia obscena que asumieron algunos personajes en el peronismo local. En un esquema poco democrático, no es rara la disidencia interna ante la demanda de los conductores del bloque peronista en Diputados de pretender incluso decidir la participación o no de los pares a la hora de hablar en asuntos de extrema gravedad institucional.

Tienen que decidirse: ¿Diputados o marionetas?. Lo que faltaba es que quieran prohibir tomar la palabra a un diputado. ¿Por orden de quién? ¿Con qué autoridad? ¿Bajo qué argumentos? Si la función es debatir, cómo es que el debate está prohibido o cercenado por las autoridades que se autoproclaman ultrademocráticos. Verónica Mercado viene de ser legisladora nacional con una escuela y una formación innegable que no puede permitir este atropello. Ninguno debería permitirlo. Ya que estamos, recordemos que antes ya habían mostrado su malestar Daniel Lavatelli, Natalia Soria, Adriana Díaz, Juan Carlos Rojas.

Está de moda el discurso sobre “violencia de género”. Sobre este flagelo social se colgaron algunos diputados oportunistas al mismo tiempo que al parecer ejercen otro tipo de violencia que claramente es política e institucional. ¿Critican en los medios el sometimiento y la persecución, la sumisión en base a la necesidad mientras llevan a la práctica estas relaciones tóxicas de forma descarada en la Legislatura provincial con sus pares y los empleados?