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Opinión: Por: Juan Carlos Andrada.

Política

El almuerzo de Jalil, Dusso y Mera en Campos de los Pozuelos (Hualfin)

Opinión. Por: Juan Carlos Andrada

Un conflicto que obedece a razones incomprensibles para un entendimiento normal y que colisiona con todo el plexo jurídico lleva adelante el intendente de Hualfín, Marcelo Villagrán contra la empresa Campo de los Pozuelos S.A. y su presidente, Federico Mena Saravia.

Seguramente algún gen perdido de la época preconstitucional debe gobernar la mente del intendente Villagrán, quien parece tener –al estilo de los patrones feudales- su fiel escudero en la persona del senador provincial, Jorge Solá Jais, quienes mandarían a publicar notas pagadas quizás con dineros oficiales para atacar a oponentes o conspirar contra quienes desean invertir en ese Departamento buscando progreso y desarrollo.

Ya solía advertir el propio Sarmiento contra esta mentalidad arcaica y negada de individuos como Villagrán que se obstinan en imponer su voluntad sin vacilar en el uso de medios perversos como es la difamación, una conducta a la que lamentablemente se presta un medio como El Ancasti y otros diarios oficialistas que sin consultar las fuentes publican de manera irresponsable y redactadas por verdaderos ágrafos opiniones carentes de todo sustento.


En el caso del conflicto que anima Villagrán contra este emprendimiento agrícola y vitivinícola, ni el dicho funcionario, ni su escudero, el senador Solá Jalis como tampoco el medio que responde a sus intenciones han acudido nunca a las fuentes, es decir, la Página de la Justicia Federal de Catamarca para verificar verdades y sentencias.

En la nota que referimos, El Ancasti impulsado por la que sería una razón política acusa a la empresa Campo de Los Pozuelos S.A. de abrir una tranquera sobre la traza de la Ruta Nacional 40 –supuestamente- para evadir los controles sanitarios provinciales, acusación falsa y fantasiosa en cuanto a su contenido y forma, incluso.

De haber sido algo diligente este periódico y el intendente Villagrán hubieran, primero, advertido que el predio de la empresa discurre su perímetro sobre siete kilómetros de la Ruta Nacional 40, sobre la cual dispone de al menos tres tranqueras pertenecientes a sus campos linderos con dicha ruta. Ahora, la apertura de la tranquera que mantiene afiebrados al dúo “Villagrán-Solá Jais”, responde a una razón práctica, ya que en la zona la empresa está produciendo alfalfa y por su porte, tanto sembradoras como cosechadoras no pueden ingresar por los ingresos tradicionales de la propiedad, aptos sólo para maquinarias de vendimia. Tan simple como esto.

Un razonamiento elemental les debiera hacer advertir que la Ruta 40 en casi todo su trayecto presenta cientos de tranqueras que vierten sobre esta traza, de donde hay que concluir que estos dos políticos deben tener alguna razón oculta para preocuparse sólo por una. No teniendo mayor desempeño intelectual, Villagrán decide elaborar la sospecha de que la tranquera abierta por Campos de los Pozuelos S.A. obedece a la intención de que tanto ésta como su propietario intentan evadir los controles dispuestos por las autoridades para controlar el COVID-19.

Por ser hombre de manejarse en las penumbras y en algunos casos directamente en las sombras, este intendente desconoce que el presidente de la empresa, Federico Mena Saravia había ingresado el sábado próximo pasado en horas de la tarde al Departamento de Hualfín portando el correspondiente Certificado que solicita el COE consignando el resultado negativo, junto al Certificado Nacional que se expide para quienes realizan una actividad agropecuaria, en razón de al día siguiente, domingo, el gobernador, Raúl Jalil y el vicegobernador, Rubén Dusso, y el Senador Nacional Dalmacio Mera visitarían la propiedad para celebrar un almuerzo en la Casona de la Firma.

Enterados de esta visita del mandatario catamarqueño a la Finca, con inocultable ánimo temerario el senador Solá Jais y el intendente Villagrán intentaron impedir que acuda el gobernador a este compromiso reteniéndolo, en la localidad de Belén, y solicitándoles expresamente no acudir a la misma, como si ellos tuvieran la autoridad para dirigir los actos de su jefe político. Una falta de respeto que expone la precariedad de ambos funcionarios.

La firma Campo de los Pozuelos SA es un emprendimiento agrícola que posee una bodega y que en los últimos cuatro años ha generado inversión, fuentes de trabajo y de cuyo desempeño no existe queja ni litigio alguno, a excepción de los arrestos totalitarios de Villagrán y los problemas sobrevinientes de su irrefrenable tendencia a la usurpación de tierras. De allí entonces que el ataque persistente de Villagrán seguramente está enderezado a ocultar su infracción de haber usurpado espacios de tierra pertenecientes a la empresa debidamente respaldadas.

En abono de estas denuncias obran las denuncias ante el ex Juez de Paz, Juan Roberto Lezama, quién dejó constancia de la situación cuando comenzaron las usurpaciones, siendo que Villagrán se negó sistemáticamente a recibir a los directivos de la empresa quienes deseaban presentar sus justos títulos como propietarios de los espacios usurpados.

De esta manera resultan hechos constatables y con respaldo judicial de que no existe impedimento legal ni sanitario, como tampoco motivo alguno para restringir la libertad de circulación a los empleados del emprendimiento Campos de los Pozuelos, siendo además de que el juez facultó a la Gendarmería y a la Policía a tener por reos sujetos a detención al intendente Villagran y “cualquier funcionario público” que impida dicha resolución.

La actitud obsesiva del intendente de Hualfín es propia de un obtuso montado a un cargo desde el cual pretende imponer su voluntad autoritaria como la ley del lugar a desprecio de las necesidades de su pueblo que languidece por la falta de trabajo genuino y que sobrevive gracias a planes asistenciales, donde la escasez de alimentos y medicinas son notorias; una cuestión social comprometida ante la cual él antepone la disputa por una tranquera.

Cualquier otro político con un porcentaje más leve de coeficiente intelectual habría advertido que alguna razón de peso debe existir para el propio gobernador de la provincia haga lugar en su agenda para visitar la residencia de Campo de los Pozuelos e interesarse por el emprendimiento productivo que allí se realiza, cumpliendo el axioma básico de la política que es gobernar para todos y escuchando a todos.

Seguramente sea ésta última una lección de alta política que resulta demasiado compleja al entendimiento de Villagrán y Solá Jalís, para quienes es más importante jadear ante el problema de una tranquera que ocuparse de la desocupación, las drogas , el alcoholismo, la violencia y abusos que sufren las mujeres de la zona y la propia pandemia de COVID-19 que están asolando a su comunidad de Hualfín y Belén.

Debe saber este intendente que los ciudadanos argentinos se conducen según los preceptos de la Constitución Nacional, las leyes y decretos que garantizan el libre tránsito, la libertad de trabajo, la libre circulación y sobre todo el respeto a la propiedad privada, que ejercen como derechos fundamentales de los ciudadanos que él y el senador debieran defender y no envilecerse atacándolos.

Con lo demostrado por Raúl Jalil se puede augurar que emprendimiento no sólo agropecuario sino de cualquier otra materia verán en esta provincia una oportunidad de inserción debido a que tiene un gobernador atento para allanar cualquier camino que favorezca la radicación de inversiones.


Por Juan Carlos Andrada
Especial para El Aconquija