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Catamarca una pieza clave de la reforma judicial kirchnerista

Falta un año para ir a las urnas, pero la elección ya se palpita en suelo catamarqueño

La reforma judicial es un tema actual, que preocupa y ocupa a los parlamentarios nacionales. La guerra dialéctica entre bando de los reformistas del oficialismo y los antireformistas de la oposición, empieza a ser encarnizada. Se espera una dura batalla durante los próximos meses para imponer una postura. Pero hasta ahora el oficialismo parece ganar discursivamente y además en el recinto. Pero esta no es una batalla que terminará con la sanción de la reforma. Todavía queda una batalla parlamentaria más y Catamarca puede ser clave en el eslabón.

La reforma judicial puede avanzar, con ella la iniciativa de aumentar dos jueces a la Corte Suprema de Justicia. Pero, muchos antes de eso, el oficialismo debe contar con dos tercios de los votos del Senado, algo que hoy no ocurre. El año 2021, donde 8 provincias renuevan senadores, está la oportunidad oficialista de cambiar eso y Catamarca, sin querer pasó a ser un eslabón fundamental. Por eso el runrún electoral ya empezó a resonar en la provincia de la Virgen del Valle.

Hoy, en caso de que se apruebe la reforma, para poner un juez en el tribunal supremo, el oficialismo necesita cuatro votos más. Haciendo muchas maniobras, según se estima, puede conseguir dos de esos cuatro. Es decir que mira de reojo a las elecciones del año próximo y dónde puede conseguir esos dos escaños que tanto necesita. Catamarca, Chubut, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Santa Fe, Córdoba y Tucumán, renuevan el año que viene y haciendo un somero análisis, Catamarca es una de las pocas que puede aportar ese senador que tanto necesita el Frente de Todos.

Chubut, La Pampa y Tucumán, son provincias afines al oficialismo, no se espera grandes sorpresas y el reparto en todas sería dos para el oficialismo y uno para la oposición. Córdoba y Mendoza la elección sería exactamente al revés. Hasta ahora se mantendría el estatus quo en la Cámara Alta. Corrientes es afín al oficialismo nacional en las elecciones nacionales. Pero sin la tracción de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en la boleta, los correntinos podrían causar una baja en los escaños oficialistas. Definen Santa Fe y Catamarca.

Vamos a centrarnos en la provincia norteña que pone en juego sus tres bancas en el Senado de la Nación, hoy tenemos dos oficialistas y un opositor ocupando bancas. Para que Catamarca pueda aportarle una banca más a la gestión nacional, tiene que llevar sus mejores candidatos. Dalmacio Mera, no es un mal nombre, su participación en el Senado fue bastante activa y no extrañaría que intente repetir. Inés Blas tuvo una actuación más discreta, pero nada criticable. Por su parte, Eduardo Brizuela del Moral, de la oposición, tuvo algunas intervenciones interesantes y además nunca descuidó el plano local.

Los opositores parecen tener un candidato bastante definido. El exgobernador todavía tiene una tracción de votos que lo podría depositar de nuevo en el Senado sin demasiado esfuerzo, inclusive un buen candidato en segundo término, podría obligar al oficialismo vernáculo a remar para ganar la elección. El problema, está en el oficialismo, puede ir con lo que tiene a pelear y asegurar sus dos senadores. Pero desde el Gobierno Nacional saben que Catamarca es una buena provincia para inyectar dinero y buscar el batacazo. La población es escasa, hacer una buena campaña no sería costoso y podría traer ese escaño que tanto hace falta, a las filas oficialistas.

Dos escollos, el Frente Cívico y Social es uno, el otro es encontrar un candidato que traccione lo suficiente para quedarse con la banca del FCS. Acá, sin entrar al terreno de las especulaciones, si la oposición provincial pone al tope de su lista a un exgobernador, será difícil restarle votos. Claro eso si el Frente de Todos en Catamarca no decide utilizar la misma estrategia. La diputada Lucía Corpacci, exgobernadora y actual diputada, tiene mandato hasta el 2023 en la Cámara baja.

Nada le impide a la exmandataria aventurarse a una candidatura a la Cámara alta. Si pierde, sería una catástrofe, no sólo para ella, sino para el Gobierno nacional y el local que se vería muy debilitado. Pero si gana, podrá asumir en el Senado por seis años o volver a Diputados. Lo importante es que sería un contrapeso de importancia para Brizuela y con un poco de suerte se llevaría la banca del FCS. De paso le aseguraría al gobierno nacional mantener al menos las dos bancas que tiene hasta ahora del distrito norteño.