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El centro de Catamarca es un caos por la protesta del SOEM

La lucha de los trabajadores precarizados continúa perjudicando la vida cotidiana de los vecinos.

La detención del titular del SOEM, Walter Arévalo, ha causado un gran repudio entre sus compatriotas. Por lo cual, desde el sindicato decidieron continuar con las protestas esta mañana en el microcentro con motivo de reclamar por el incremento salarial, la reincorporación de los trabajadores precarizados y la liberación de Arévalo. Sin embargo, las manifestaciones han generado un caos en Catamarca, lo que produce gran malestar entre los vecinos.

Si bien los ciudadanos comprenden la situación y empatizan con la lucha, sienten afectados sus derechos. Esto impide continuar con la vida cotidiana de una manera tranquila, ya que aumentan las demoras para hacer trámites o para ir a algún lugar en el centro. Inclusive muchas personas no pueden entrar a la Capital y cuando lo hacen, no pueden salir debido a la marcha.

No sólo eso, sino que además ha habido hechos de violencia entre manifestantes y transeúntes. Mientras algunos cortan las calles para hacer reclamos, otros quieren estar en paz en medio de la pandemia. A nadie le importa el problema del otro, lo cual genera un conflicto de “todos contra todos”. Lo único que se genera es la falta de empatía con el otro. Más aún en el contexto que vivimos por el coronavirus, el cual la gente está nerviosa y es injusto aumentar el malestar social.

Todos piden comprensión debido a que continúa la cuestión en la Justicia, pero en la práctica la vida cotidiana se ve afectada, por lo cual suben los nivel de estrés y con ello, los problemas. Semanas atrás, los autos debían circular por la peatonal debido a las manifestaciones ya que las calles eran intransitables. Y encima de todo esto, el municipio aún no toma cartas en el asunto.

Más allá de la ideología política y los roces con el municipio, los vecinos están hartos. Ya tiene demasiados problemas económicos como para sumar la falta de consenso entre el intendente y el SOEM. Este problema político se termina trasladando a la cotidianeidad, boicoteando la tranquilidad de la gente. Al final, los más perjudicados en esta historia terminan siendo los mismos de siempre.