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Opinión

Los “fantasmas” de Raúl

Raúl Jalil está preocupado por las siguientes elecciones.

Eso de que no es tiempo de pensar en las elecciones porque están ocupados en la pandemia es otra hipocresía de la clase dirigente. Los políticos no dejan nunca de pensar en las elecciones y cómo sostenerse en el poder. La gente tampoco les cree pero a los políticos les gusta decirlo, creyendo que la sociedad les cree. Precisamente, más allá de las palmadas en la espalda de los obsecuentes que lo rodean, el gobernador Raúl Jalil está preocupado porque no sabe cómo va a llegar a las próximas elecciones. Las encuestas tampoco son alentadoras.

Los políticos podrán -o querrán- echarle la culpa a la pandemia (la más fácil y obvia) pero lo cierto es que el contexto socioeconómico es muy grave y lo más probable es que los gobernantes de turno corran con esos costos en las urnas. Además, parece que Jalil no tiene los números en Diputados. Le sumamos el silencio y algunas voces disonantes del corpaccismo, socios estratégicos que hicieron que Raúl sea intendente de la capital primero y luego gobernador. Para peor, por la pandemia no se podrá comprar conciencias a la vieja usanza de la política, con bolsones y cemento.

Con tantas reformas frustradas en la práctica más la falta de construcción política del Gobernador podría derivar en al menos dos escenarios. 1) Que Corpacci lo siga dejando a Raúl que se equivoque y ponga su candidato en 2023 sin que Raúl pueda ir por la reelección o 2) Ella será la candidata a senadora nacional el año que viene arrastrando nuevamente al jalilismo con el compromiso de que un hombre identificado con el corpaccismo sea al sucesor de Raúl tras cumplir su segundo mandato. O sea, 8 años de Lucía, más 8 de Jalil y más 8 del sucesor corpaccista harán 24 años de peronismo.

Desde ya la participación estará menguada en la próxima contienda. Si en el mejor de los casos, lo estimado es una participación del 60 % del padrón electoral -70 por ciento en el mejor de los casos-, imaginemos el cuadro. Los que venían de “afuera” (otras provincias) solo a votar no podrán llegar, los “mayores” tienen sugerencia de quedarse en la casa por formar parte de grupos de riesgo, acarrear vecinos en un taxi para llevarlos a sufragar podría tener un riesgo sanitario muy alto, entregar bolsones o plata junto con el voto no podrá practicarse como se vino haciendo todos estos años, lo que desafía a la política -o mejor dicho la politiquería- a reinventarse.

En cuanto a los proyectos que faltan aprobarse en Diputados, Jalil se vio obligado a bajar seguido a la Legislatura. Ya tuvo varias sorpresas porque la conducción del oficialismo no pudo o no supo contener la tropa. Como buen empresario y conocedor de los “peones” que tiene, no deja que el ganado engorde solo, o dicho al revés y con la sabiduría popular: “El ojo del amo es lo único que engorda el ganado”. No puede confiarse más, podría perder millones cuando se trate el nuevo Presupuesto. La idea de darle besitos a los intendentes (maquinaria y dinero para desequilibrios financieros en el Boletín Oficial) es porque busca apoyarse y hacer pie. No manda “operadores políticos”, trata él mismo. Desconfianza y miedo son conceptos emparentados. Tiene terror que lo traicionen. Son los “fantasmas” de Raúl.

Por Juan Carlos Andrada
Especial para El Aconquija

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