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El Aconquija
Marcelo Murua

Opinión

“¡Che dipu!”: Qué dice la imagen del diputado Murúa acarreándole las bolsas a Raúl

En la imagen, el Gobernador catamarqueño (al otro día de su viaje a Buenos Aires por el Día de la Lealtad) y el diputado Marcelo Murúa. La foto dice mucho. El legislador peronista le acarrea las bolsas a Raúl Jalil luego de ir al Super. Es sorprende cómo cae la tarea legislativa. Asusta cómo los usan a los diputados, sobre todo a aquellos que se les acaba el mandato y necesitan renovar. ¿Ahora qué tengo que hacer? Cargame las bolsas. En lugar de “Che pibe” esto parece “Che dipu”.

La necesidad de aparecer pegado a Raúl es porque se les termina el dulce en 2021. ¿Algún otro legislador que esté dispuesto a hacer de remisero? Tal vez “Rojitas” podría ir a cocinar un matambre a la pizza y poner la mesa. A Zavaleta hay que avisarle que el pasto está alto con estas lluvias. El diputade Juan Denett con antecedentes en Defensa Civil está dispuesto a ir a apagar las brasas del asado que coma Raúl con los amigos los domingos. Maxi Rivera dice que puede hacer de tramitel. Aredes quiere hacer las compras en el Supermercado pero ese puesto ya estaría ocupado por Marcelo Murúa.

De alguna forma el reclamo por la falta de respeto a la división de Poderes se refleja en esta foto del diputado peronista con el Gobernador. Qué independencia puede haber si los legisladores le acarrean las bolsas a Jalil. El compromiso y la necesidad liquidan la autonomía o independencia de estos pobres legisladores, sin respeto ni entidad. Sin duda, evidencia y explica las obscenidades en la Cámara, más allá del inútil juego de palabras.
¿Y qué hay con Natalia Soria, Adriana Díaz y Mónica Zalazar? Qué tarea doméstica se les encargará a las diputadas puesto que también terminan su mandato el próximo año. Tanta parcialidad hace imposible el trabajo legislativo. Ser ecuánime para ponerse “en el lugar del otro” confronta con la preocupación del legislador sobre su futuro político. Al menos ya sabemos que ese “nosotros” invocado en el elocuente argumento, es falso.

El compromiso tiene que ser con la comunidad. La participación en la cosa pública no puede ser una reacción por temor a quedar sin laburo o sin el curro. Si todo queda reducido a justificar la postura personal y política se termina afectando la confianza de la gente que hasta puede adivinar el resultado de las votaciones en el Palacio Legislativo. La excesiva reverencia y fantasear con el poder de turno no les permite mantener la necesaria distancia. Son muy previsibles.

Por Juan Carlos Andrada
Especial para El Aconquija

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