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Opinión

La mentira nunca muere de vieja

Llegó otra vez la promesa de hacer una Pulpadora en Andalgalá.

Y llegó otra vez la promesa de hacer una Pulpadora en Andalgalá. Ya había una, pero vamos a hacer otra porque se hace con recursos del Estado. No importa qué pasó con la anterior si la desmantelaron o hubo corrupción. La nueva Pulpadora fue anunciada por el gobernador Raúl Jalil para calmar el enojo de los productores de membrillo pero se hará efectiva en 2023, con suerte. ¿Y el intendente Eduardo Córdoba? Lejos de sus días de campaña cuando andaba lleno de pelusa buscando futuros votos, el ingeniero agrónomo está más preocupado por la plaza que por el membrillo.

Hacer una Pulpadora cuesta alrededor de 200 millones de pesos y llevaría como dos años materializar algo serio que funcione. Ante todo aclarar que este tipo de anuncio oficial se hace casi siempre en la época de la cosecha de membrillo (enero) para aplacar los ánimos caldeados de los productores de membrillo, y, da resultado porque la gente se vuelve a ilusionar, afloja la presión y hasta “contentos” salen de las reuniones. El engaño político es posible siempre por el autoengaño de las víctimas, sean productores o vecinos comunes.

La historia es circular en Andalgalá sin importar qué tan corruptos fueron y quién se quedaron con recursos del Estado. De la vieja Pulpadora mejor ni hablar. Para qué hacer memoria o hacer números de cuánta plata fue a parar al tacho de basura total nadie va preso por esto. Ahí andan, vivitos y aun coleando, los antiguos administradores. Van presos los pobres infelices, los que hicieron la “diferencia” tienen para pagar abogados y siguen delinquiendo con traje, saco y corbata.

Hacer una Pulpadora nueva llevaría un par de años, si se pretende hacer algo serio con estudios de mercado y técnicos, maquinaria, servicios acordes, etc, etc. Un galpón con un par de máquinas tal vez se haría en menos tiempo, pero seguro repetiría la historia de la vieja Pulpadora. Mientras tanto, quieren subsidiar el valor del membrillo, lo que confirma que la producción de Catamarca funcionaba únicamente subsidiada. El subsidio (presentado como “política productiva”) es un parche, muletas, fondos públicos que no atienden la cuestión de fondo. Por eso, todos los años pasa exactamente lo mismo. Tal como el famoso dicho: “la mentira nunca muere de vieja”.


Por Juan Carlos Andrada
Especial para El Aconquija.

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