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inseguridad en Catamarca
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Policiales

Más cámaras, mismos problemas: el Gobierno apuesta a la vigilancia mientras crecen la violencia y la inseguridad

La incorporación de 500 dispositivos en el Valle Central busca duplicar la capacidad de monitoreo, aunque crecen las dudas sobre la efectividad de la tecnología frente a los persistentes hechos de violencia urbana.

El Gobierno provincial anunció la incorporación de 500 nuevas cámaras de seguridad para el Valle Central, una medida que permitirá duplicar la capacidad actual de monitoreo y alcanzar los 1.000 dispositivos operativos. Sin embargo, el anuncio reabrió el debate sobre la efectividad de las políticas de prevención en una provincia donde los hechos de violencia e inseguridad continúan acumulándose.

Expansión del sistema de monitoreo en el Valle Central

Según informaron las autoridades, las cámaras serán instaladas en puntos estratégicos definidos mediante estudios técnicos y estarán conectadas al sistema SAE-911 para funcionar las 24 horas. El objetivo oficial es fortalecer la vigilancia urbana y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones delictivas o emergencias.

No obstante, el anuncio llega en un contexto complejo. Durante mayo se registraron 83 casos de violencia familiar y de género en Catamarca, mientras que en las últimas semanas también se multiplicaron denuncias por robos, intentos de arrebatos y hechos de inseguridad en distintos sectores de la provincia.

El debate sobre la efectividad de la videovigilancia

Para numerosos vecinos, la incorporación de más tecnología no resuelve el problema de fondo. La preocupación pasa por la falta de políticas integrales de prevención, la escasa presencia estatal en algunos barrios y la ausencia de estrategias que permitan intervenir antes de que los delitos ocurran.

La propia expansión del sistema de vigilancia puede interpretarse como un reconocimiento implícito de que la inseguridad se ha convertido en una preocupación creciente. Si bien las cámaras pueden aportar pruebas para investigaciones judiciales, sectores críticos advierten que la prevención requiere mucho más que monitoreo y controles posteriores.

Recursos humanos y sostenibilidad del esquema operativo

También surgen interrogantes sobre los recursos humanos necesarios para operar el nuevo esquema. Las autoridades reconocieron que será necesario prácticamente duplicar el personal destinado al monitoreo, lo que genera dudas sobre la capacidad operativa y presupuestaria para sostener el sistema en el tiempo.

Mientras el Gobierno provincial presenta la ampliación como una apuesta tecnológica para mejorar la seguridad, persisten las críticas hacia una gestión considerada reactiva, centralista y enfocada en atender las consecuencias más que las causas de los problemas sociales. La discusión vuelve a girar sobre una pregunta incómoda: ¿más cámaras significan más seguridad o son una respuesta tardía frente a una problemática que continúa creciendo?