El avance de la minería de litio volvió a quedar bajo cuestionamiento tras una nueva visita realizada por comunidades originarias y organizaciones ambientales al Salar del Hombre Muerto, uno de los principales centros de extracción de litio del país. Integrantes de la Alianza Humedales Andinos denunciaron graves afectaciones ambientales y advirtieron sobre las consecuencias que la actividad minera estaría generando sobre recursos hídricos considerados estratégicos para la región.
Impacto histórico en el ecosistema local
Según las organizaciones participantes, la explotación de litio desarrollada desde fines de la década de 1990 provocó transformaciones profundas en el ecosistema local. Entre los impactos señalados se encuentra la desaparición de más de cinco kilómetros de una vega asociada al río Trapiche, un fenómeno que continúa siendo motivo de preocupación para las comunidades que habitan la zona.
Actualmente, el Salar del Hombre Muerto concentra una importante cantidad de proyectos vinculados a la extracción de litio. A medida que aumenta el interés internacional por este recurso, también crecen las advertencias sobre el consumo de agua y las posibles consecuencias que la actividad puede generar sobre humedales, cursos de agua y ecosistemas de alta montaña.
Disputas judiciales y estudios ambientales
La situación derivó incluso en una disputa judicial. En 2024, la Corte de Justicia de Catamarca reconoció la existencia de daños ambientales sobre una de las vegas afectadas y ordenó al Estado provincial abstenerse de otorgar nuevas autorizaciones mineras en sectores vinculados al río Los Patos hasta contar con un estudio de impacto ambiental acumulativo e integral.
Sin embargo, el informe presentado posteriormente por el Ejecutivo provincial quedó bajo fuertes cuestionamientos. Organizaciones ambientales y representantes de comunidades indígenas sostienen que el trabajo presentado recupera información anterior, omite analizar impactos acumulativos y concluye que no existen afectaciones significativas sobre el río Los Patos, una postura que continúa generando controversias.
Denuncias de comunidades y futuro regional
Desde las comunidades locales también se denunciaron consecuencias sobre la fauna y las actividades tradicionales. Referentes indígenas señalaron que la actividad minera habría contribuido a la degradación de vegas, la pérdida de animales y modificaciones en cursos de agua utilizados históricamente por pobladores de la región. Los reclamos apuntan a una gestión provincial considerada permisiva, insuficiente en los controles y excesivamente alineada con los intereses de la actividad extractiva.
El conflicto en torno al Salar del Hombre Muerto refleja una discusión que se repite en distintos puntos de América Latina. Mientras gobiernos y empresas destacan las oportunidades económicas asociadas al litio, comunidades y organizaciones ambientales exigen mayores controles, estudios independientes y garantías efectivas para proteger recursos hídricos cuya degradación podría tener consecuencias irreversibles para las futuras generaciones.