La situación económica de miles de familias catamarqueñas vuelve a encender señales de alarma. Un informe de la consultora Analytica ubicó a Catamarca entre las provincias con mayores niveles de morosidad financiera de la Argentina, reflejando las crecientes dificultades que enfrentan los hogares para cumplir con créditos, tarjetas y otras obligaciones económicas.
Altos índices de morosidad en la provincia
Los datos muestran que el 34,8% de los deudores catamarqueños presenta mora tardía, es decir, atrasos superiores a los 90 o 120 días. La provincia quedó entre las tres jurisdicciones con peor desempeño del país, apenas por detrás de San Juan y La Rioja, muy por encima del promedio nacional.
La situación resulta especialmente preocupante porque coincide con un escenario de conflictos salariales, reclamos gremiales y pérdida del poder adquisitivo que se viene observando en distintos sectores. Municipales, docentes y trabajadores públicos continúan reclamando mejoras mientras el costo de vida sigue ejerciendo presión sobre los ingresos familiares.
Situación de los jóvenes y trabajadores
El informe también advierte sobre el impacto entre los jóvenes. Cerca del 40% de las personas de entre 18 y 30 años presenta problemas de morosidad, un indicador que refleja las dificultades para acceder a empleos estables y sostener compromisos financieros en un contexto económico cada vez más exigente.
La realidad financiera de los catamarqueños contrasta con los permanentes anuncios oficiales sobre crecimiento, inversiones y desarrollo económico. Mientras la provincia exhibe actividad minera en expansión y recibe recursos provenientes de distintas fuentes, una parte importante de la población enfrenta serias dificultades para llegar a fin de mes y cumplir con sus obligaciones básicas.
Fragilidad económica y sectores afectados
Los sectores de menores ingresos aparecen entre los más afectados. Monotributistas, trabajadores informales y familias con recursos limitados registran los mayores niveles de incumplimiento. La situación revela una fragilidad económica que se extiende más allá de las estadísticas macroeconómicas y golpea directamente a miles de hogares.
Que Catamarca figure entre las provincias con mayor morosidad del país constituye una señal preocupante sobre el estado real de la economía doméstica. Detrás de los números aparecen familias endeudadas, jóvenes sin estabilidad laboral y trabajadores que ven deteriorarse sus ingresos. El dato también expone las limitaciones de una gestión provincial frecuentemente cuestionada por su lentitud, falta de respuestas estructurales y escasa capacidad para transformar los recursos disponibles en mejoras concretas para la población.