Concejal y Atlético Tucumán en una estafa a la ilusión a chicos en Andalgalá

Política

Concejal y Atlético Tucumán en una estafa a la ilusión a chicos en Andalgalá

La mamá de uno de los chicos está enfurecida y habló con El Aconquija.

Jóvenes andalgalenses fueron estafados donde más duele, los sueños. Resulta que llegaron “captadores” de Atlético Tucumán a la Perla del Oeste de la mano del concejal Agustín “Tin Tin” Brizuela para tomar una prueba en la Cancha de Ferro, el evento era auspiciado por la Municipalidad de Andalgalá. La ilusión duró poco. Cuando viajaron a Tucumán se dieron con que todo era una gran estafa. La mamá de uno de los chicos está enfurecida y habló con El Aconquija.

Nora Gutiérrez vive en el Barrio San Francisco. Está dolida por lo que le hicieron a su hijo Mario de 15 años. El adolescente salió seleccionado en la prueba que hicieron los “captadores” tucumanos Omar Valcaneras y Gaby Díaz en la Cancha de Ferro Independiente en Andalgalá el día 21 de enero del presente año bajo el slogan “Tu sueño de jugar en el Gigante del Norte comienza acá”. Sin embargo, después llegaron las sorpresas.

Jamás se hizo una reunión con los padres de los menores para coordinar el viaje a la vecina provincia de Tucumán. Se desentendió tanto el concejal Brizuela como la Municipalidad de Andalgalá que conduce el intendente Eduardo Córdoba. Simplemente desaparecieron. Sin responsables visibles, igual los papás sacaron plata de dónde no tenían para que los chicos puedan viajar anoticiándose de la verdad de cómo eran las cosas allá.

Resulta que en Tucumán les dijeron que ellos no corrían con ningún gasto y que si los jóvenes se querían quedar en el Club debían pagarse alojamiento y comida. Con una pandemia vigente, con los riesgos de viajar y la inseguridad que hay en el Jardín de la República, descubrir la verdad fue doloroso. Era solo mentirle a los chicos con la prueba, un engaño que significó un desembolso importante de los padres para nada. Eventos deportivos politizados que no miden las consecuencias. No solo se juega con la necesidad, también con los sueños de los chicos.

Viajar dos personas representó 10 mil pesos en pasaje (ida y vuelta), más gastos de comida. Un taxi desde la Terminal a la Cancha cuesta $700 pesos. Allá los esperaban para decirles que ellos no se hacen cargo de nada. Que por un año los padres debían pagar todo. Se lo llamó al concejal Brizuela para que dé explicaciones y contestó: “yo no tengo nada que ver”. Algo olía mal de entrada pero se lavó las manos como Pilato. Conclusión, los chicos volvieron tristes, desilusionados.

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