Tras el golpe de puño, el escándalo se trasladó al interior

La disputa entre docentes y médicos continúa.
<a href="https://elaconquija.com/catamarca/2019/12/02/tras-el-golpe-de-puno-el-escandalo-se-traslado-al-interior/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-12-02T13:05:31-03:00">diciembre 2, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-12-02T13:05:32-03:00">diciembre 2, 2019</time></a>

Hace pocos días, El Aconquija informó sobre una doctora que fue golpeada por una docente, durante un reconocimiento médico. La doctora ya tenía antecedentes por malos tratos, y la docente perdió los estribos. Todo esto derivó en un hecho de violencia lamentable entre dos profesionales. La docente solicitaba una prórroga en su licencia, y la doctora se negó, por no “verla enferma”.

Este hecho trajo consecuencias. El colegio de Médicos de Catamarca repudió a la agresión y se manifestó con gran preocupación por la escalada de violencia asociada al proceso de atención en salud. Por su parte, los gremios recibieron a docentes del interior que han sufrido maltratos por parte de las personas del reconocimiento médico, y hubo testimonios y personas que reclamaron por el tema. Cabe recordar que los gremios ya habían insistido sobre el tema, y no habían obtenido ningúna respuesta.

Por otro lado, el problema se visibilizó en el interior. El reclamo de los docentes del interior es claro. El problema radica en que los docentes deben irse hasta la capital en caso de necesitar prórrogas en su licencia, con la posibilidad de no obtenerlas y en su lugar, haber perdido días de trabajo sin justificativo, por ende un porcentaje de su sueldo que es descontado, dinero en traslado, tiempo y demás.

En el interior si hay oficinas de reconocimiento, y allí el maltrato a los docentes se reproduce. Solo obtienen licencias por tratamientos cortos en esas oficinas. Cabe recordar que la gobernadora dijo en una oportunidad que había un abuso en las licencias, por parte de los docentes, y esto le significaba un gasto al estado. Trató de limitar el gasto, pero no tuvo en cuenta otros aspectos. La otra disputa cae a manos de los médicos de cabecera de los propios docentes, que son juzgados por las licencias que solicitan, y los médicos de reconocimiento, ponen en duda a su juicio profesional.

La realidad es compleja, y el problema no es fácil de solucionar, pero se necesita de la disposición del gobierno de solucionarlo. Los docentes enfermos, o con familiares enfermos, no pueden ir hasta la capital en busca de una prórroga, porque no es justo que se juegue con su tiempo, y se le ponga más presión a una persona que está con un problema.