El Shincal de Quimivil: un viaje al pasado incaico en territorio argentino

Las Ruinas de Shincal de Quimivil custodian los restos de lo que alguna vez fuera la capital más austral del Tawansituyo inca
<a href="https://elaconquija.com/sociedad/2019/09/30/el-shincal-de-quimivil-un-viaje-al-pasado-incaico-en-territorio-argentino/" rel="bookmark"><time class="entry-date published" datetime="2019-09-30T20:04:37-03:00">septiembre 30, 2019</time><time class="updated" datetime="2019-09-30T21:34:52-03:00">septiembre 30, 2019</time></a>

En el trayecto de la Ruta Nacional 40 que transcurre a lo largo de la República Argentina, hilvanando sitios, historias y geografías, uno de esos hitos son las Ruinas de Shincal de Quimivil, en Londres. Una de las fundaciones más emblemáticas de la provincia de Catamarca, anterior a su actual capital, San Fernando del Valle de Catamarca.

Las Ruinas de Shincal de Quimivil custodian los restos de lo que alguna vez fuera la capital más austral del Tawansituyo inca, el Imperio de las Cuatro Regiones que por su costado sur se extendiera hasta la actual provincia de Mendoza. En ese trayecto donde los constructores incaicos fueron desarrollando sus capacidades como constructores, levantaron esta ciudad que hoy es Monumento Histórico Nacional.

En su tiempo fue un centro administrativo regional y según se pudo establecer, la capital de una provincia inca hacia el año de 1471, tal vez hasta 1536. Es un complejo de más cien edificaciones distribuidas en un espacio de 23 hectáreas a unos 1.300 msnm, que se proveía de agua desde los ríos Hondo el propio Quimivil con que regaban los sembradíos y satisfacían las necesidades humanas. Su ubicación era estratégica y dominaba la parte sur del Valle de Hualfín.

Sobre el topónimo “Shincal” existen varias versiones siendo la más aceptada la que señala que sería deformación fonética de un arbusto de la zona, el “Shinqui”, hoy conocido como “Chilca”, vieja deformación del “Cacán” diaguita, la lengua originaria, de la cual también deriva la expresión “El Tucumán”, la gran región que contiene a toda la zona que significaba “Lo que no termina”.

Como fuera, este sitio se enlaza con la historia de la colonización española en la región porque cuando en 1607, Gaspar Doncel fundó allí por tercera vez la ciudad de Londres – a 10 kilómetros de donde hoy se levanta la ciudad de Belén-, menciona en sus crónicas al sitio como “Quilmevid”.

En realidad, Quimivil, es una obvia referencia al pueblo de los Quilmes que habitaron la región antes de huir hacia Tucumán a causa de la invasión española; de donde el nombre sería compuesto por el sufijo “Vil” –pueblo- y “Quilme”, o “pueblo de los Quilmes”.

El sitio fue reconocido como centro arqueológico hacia el año 1900 por Hilarión Furque y en el lapso de los siguientes veinte años pasaron por allí los científicos Carlos Bruch (1913) y Vladimir Weiser en la expedición de Muniz Barreto hacia 1920. Desde entonces distintas expediciones formadas por estudiantes y graduados fueron investigando y detectando en las inmediaciones los restos del antiguo “Camino del Inca”.

Pero no fue sino hasta el mes de junio de 2015 cuando el entonces Ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer y la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, pusieron en valor este sitio arqueológico “El Shincal de Quimivil”. Cabe aclarar que fue Enrique Meyer, el Ministro que más tiempo duró en su cargo, desde la vuelta a la democracia.

En aquella oportunidad, Meyer destacó que “El Shincal preserva no sólo las ruinas arqueológicas incaicas, sino un verdadero jardín botánico de especies autóctonas y fauna; también permite el conocimiento y la comprensión de los orígenes de las distintas sociedades que lo habitaron, por lo que tiene una importancia fundamental para toda la humanidad”.

Hoy, el Shincal de Quimivil es un lugar de visita obligado para el que viaja por la Ruta Nro. 40, no sólo por su valor arqueológico sino por la cantidad y calidad de los servicios que ofrece en la actualidad; desde un restaurante, un centro de interpretación histórica, baños, senderos para caminar recorriendo las obras y espacios de descanso con guías capacitados para hacer de esta visita un verdadero encuentro con las raíces más antiguas de la cultura tradicional argentina.-