Un choque nocturno provocado por un conductor alcoholizado en el departamento Fray Mamerto Esquiú reavivó la discusión sobre los controles viales en Catamarca. Alrededor de las 21:00, efectivos de la Comisaría de San Antonio se constituyeron sobre la avenida María López, donde intervinieron tras constatar que un motociclista de 41 años perdió el dominio de su rodado y embistió de lleno a un automóvil particular que se hallaba debidamente estacionado sobre la calzada.
El infractor conducía una motocicleta Honda Storm 125 cc. gris en la que impactó contra un Toyota Etios del mismo color, propiedad de un vecino de 67 años. Al advertir un evidente estado de intoxicación etílica en el motociclista, los policías convocaron a inspectores municipales de Tránsito, quienes efectuaron el test de alcoholemia correspondiente. La prueba arrojó resultado positivo y motivó la incautación inmediata del vehículo, remitido al Corralón Municipal.
El suceso generó un fuerte descontento entre los frentistas de San Antonio, quienes alertan que las principales avenidas chacareras se transforman durante las noches en vías liberadas. Vecinos remarcan que la circulación de conductores alcoholizados es habitual los fines de semana, favorecida por la ausencia de puestos de fiscalización vehicular dinámicos y la escasez de agentes comunales en horarios de alto flujo de tránsito recreativo.
La reiteración de incidentes con rodados menores expone las fallas preventivas en arterias urbanas del interior departamental. Pese a las normas de alcohol cero vigentes, la falta de operativos disuasivos en cruces transitados deja desprotegidos a los transeúntes y fomenta que personas inhabilitadas para manejar circulen libremente hasta que un siniestro contra autos estacionados o frentes de viviendas interrumpe la calma comunitaria.
Rutas secundarias sin vigilancia, alcoholemia positiva y desinterés estatal
Este escenario de descontrol en las calles interpela directamente a las áreas de Seguridad Vial dependientes de la administración de Raúl Jalil. Vecinos y organizaciones comunitarias cuestionan que el Ejecutivo provincial concentre las campañas disuasivas en puntos turísticos de la Capital, desatendiendo los corredores intermunicipales donde las comunas carecen de alcoholímetros suficientes y móviles operativos para realizar inspecciones sostenidas de alcoholemia.
A la orfandad de vigilancia se suma la pasividad de los juzgados de faltas y dependencias de transporte al sancionar reincidencias de este tenor. Quienes sufren daños materiales sobre sus propiedades deben afrontar costosos litigios civiles, mientras los conductores ebrios eluden inhabilitaciones severas gracias a la falta de un registro digital unificado de antecedentes de tránsito entre los municipios chacareros.
La colisión registrada en la avenida María López ratifica la urgente necesidad de rever la política de controles viales en Catamarca. Con vecinos expuestos al peligro de conductores ebrios y calles desprovistas de fiscalización efectiva, la sociedad exige patrullajes continuos y operativos de alcoholemia permanentes para evitar desenlaces fatales en las vías de comunicación del Valle Central.






