La pandemia nos afectó hasta la raíz. El Covid-19 se metió con nuestras costumbres y tradiciones. Pregunto: ¿a qué queda reducida la vida de un artista sin ese apretón de mano o el beso circunstancial tras una actuación? Podríamos decir que el folclore o el arte han quedado en suspenso por razones vitales. El miedo transmutó, de miedo escénico a miedo a la muerte, el susto ante el terror que causa el coronavirus nos alcanza a todos, la prioridad es mantenerse. “Sobreviviendo” ¡Salud Víctor Heredia!
Las secuelas que ya está dejando el coronavirus serán permanentes pues nos ha tocado no solo en lo físico y económico sino también y sobre todo en lo sicológico y espiritual. El virus es irrespetuoso (no pide permiso) y no respeta fronteras (clases sociales, países). Los artistas siempre han sabido reconocer el espíritu de los tiempos, por eso al margen de lo económico empuñan la guitarra para cantar “Zamba de mi esperanza” ¡Salud Luis Profili!
En ese contexto, el virus cercenó la vida del artista, del músico. Es que los sentimientos en la comunidad ha quedado reducido al miedo, miedo a la muerte, miedo a la soledad, miedo a no estar. Convengamos que no es lo mismo una lágrima de mi madre a través de una pantalla del teléfono que una lágrima de mi madre secada con mi dedo índice o la palma de mi mano. En la era de la imagen, los sentimientos han sido revalidados por la pandemia.
Al coronavirus no lo vemos venir, es invisible, sigiloso. Es omnipresente, está en todos lados. Tratamos con el virus más mortal que se nos ha presentado en la historia, cambia de formas permanentemente. No conocemos a nuestro enemigo por eso es tan peligroso. Solo vemos solo lo que va dejando en el camino, cantidad de muertos, camas y respiradores disponibles. “Resistiré” se inspiró en la frase “el que resiste, gana”. ¡Salud Camilo José Cela y Carlos Toro Montoro!
Un amigo asegura que el pasado es más presente que nunca. A su paso el coronavirus arrasa con casi todo pero no puede con nuestros recuerdos, con la cultura, con la tradición. Es nuestro reducto, desde allí será el renacimiento con todos los recaudos. Porque un día comenzaremos con la reconstrucción pacífica. “Solo le pido a Dios” ¡Otro salud, pero esta vez por mi amigo León Gieco! Con tantos ¡salud! tal vez crean que estoy ebrio. Puede ser… Puede ser…
Juan Carlos Andrada