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Litio contamina Salta, Catamarca y Jujuy
Litio contamina Salta, Catamarca y Jujuy

Información general

¿Es el litio una amenaza para el agua en Sudamérica?

Estudios científicos recientes revelan que la extracción de litio provoca hundimientos de suelo, alteraciones hidrológicas y la liberación de químicos tóxicos en ecosistemas frágiles.

Investigaciones científicas recientes advierten sobre el severo costo ambiental de la extracción de Litio en Sudamérica. Según detalla ElIntransigente, este fenómeno provoca alteraciones hidrológicas graves en Sudamérica. El componente es crítico para la transición energética global.

Un ejemplo claro es El Salar de Atacama en Chile registra hundimientos vinculados directamente a la producción minera intensiva. Los científicos señalan que “sectores de esa región chilena registran descensos de entre uno y dos centímetros por año”.

Especialistas del Desert Research Institute de Estados Unidos advierten que la problemática es mayor. Sostienen que la actividad puede “modificar los flujos naturales de agua subterránea” y afectar humedales de altura.

Por su parte, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) señaló vacíos críticos de información oficial. Denuncia que “existen importantes vacíos de información sobre el funcionamiento de los sistemas hídricos de la Puna”.

Impacto del Litio en la biodiversidad y residuos

Investigaciones en Nature Reviews Earth & Environment advierten sobre la generación masiva de residuos industriales. Sostienen que la extracción “puede provocar alteraciones hidrológicas, pérdida de biodiversidad y generación de residuos industriales”.

Ciertos componentes de las baterías contienen sustancias peligrosas conocidas como químicos eternos. Estos compuestos, denominados PFAS, fueron detectados en agua, aire y suelo alrededor de diversas instalaciones industriales.

Además, la degradación de baterías en rellenos sanitarios libera compuestos que afectan a los océanos. Se documentaron “alteraciones fisiológicas en organismos acuáticos expuestos a determinadas concentraciones de litio” en ecosistemas marinos.

El manejo de estos residuos químicos representa un desafío urgente para la normativa ambiental vigente. Sin embargo, la demanda global presiona por una expansión acelerada de la minería en zonas de alta fragilidad.

En consecuencia, la comunidad científica insta a proteger los recursos naturales estratégicos de la región. La sostenibilidad de la transición energética dependerá de mitigar estos daños hídricos en el corto plazo.

El caso argentino: Catamarca, Salta y Jujuy bajo la lupa

La discusión sobre los impactos ambientales del litio tiene especial relevancia en el norte argentino. Según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, Argentina integra junto a Chile y Bolivia el denominado “Triángulo del Litio”, una de las mayores reservas mundiales de este recurso estratégico.

En los últimos años, comunidades indígenas, organizaciones ambientales y especialistas en hidrología han cuestionado distintos proyectos ubicados en Catamarca, Salta y Jujuy por sus potenciales efectos sobre acuíferos, vegas altoandinas y humedales de altura.

Diversos informes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) sostienen que todavía existen importantes vacíos de información sobre el funcionamiento de los sistemas hídricos de la Puna y sobre los efectos acumulativos que podría generar la explotación simultánea de múltiples proyectos mineros en una misma región.

Uno de los cuestionamientos más frecuentes es que los estudios de impacto ambiental suelen analizar cada emprendimiento por separado, mientras que los especialistas reclaman evaluaciones integrales que contemplen el efecto combinado de todas las operaciones sobre una misma cuenca hidrogeológica.

La preocupación también alcanzó a organismos internacionales. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha advertido que la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética obliga a reforzar los controles ambientales para evitar que la solución al cambio climático genere nuevos problemas ecológicos.

En Catamarca, donde el litio se ha convertido en uno de los principales motores económicos de la provincia, el debate suele quedar eclipsado por las cifras de inversión, exportaciones y empleo. Sin embargo, investigadores y organizaciones ambientales sostienen que la discusión debería incluir qué ocurrirá con los recursos hídricos y los ecosistemas altoandinos dentro de veinte o treinta años.

La paradoja verde

El litio es fundamental para reducir las emisiones de carbono y avanzar hacia energías más limpias. Sin embargo, cada vez más investigaciones muestran que la transición energética también tiene costos ambientales que no siempre forman parte del debate público.

La evidencia científica disponible no cuestiona la importancia estratégica del litio para el futuro energético mundial. Lo que sí cuestiona es la idea de que se trata de un recurso completamente limpio o exento de impactos ambientales.

El litio puede ser indispensable para descarbonizar la economía mundial. Lo que ya no parece tan seguro es que pueda hacerlo sin dejar una huella ambiental significativa en los territorios donde se extrae. La transición energética avanza. La pregunta es quién pagará sus costos ocultos.

Las empresas detrás del boom del litio en el norte argentino

La expansión del litio en Argentina tiene nombres propios. En Catamarca, Salta y Jujuy operan algunas de las compañías mineras más importantes del mundo, responsables de proyectos que concentran inversiones por miles de millones de dólares y que, al mismo tiempo, son objeto de seguimiento por parte de organizaciones ambientales y comunidades locales.

En Catamarca, la producción está liderada por Livent Corporation (hoy integrada a Arcadium Lithium tras su fusión con Allkem), operadora histórica del proyecto Fénix en el Salar del Hombre Muerto. También participan POSCO Argentina, que desarrolla uno de los mayores proyectos de litio del país en el mismo salar, y Zijin Mining, controlante del proyecto Tres Quebradas (3Q), ubicado en Fiambalá.

En Salta, sobresalen proyectos impulsados por Eramine Sudamérica —subsidiaria del grupo francés Eramet— en el Salar Centenario Ratones; Ganfeng Lithium, una de las mayores productoras mundiales de litio, que participa en distintos emprendimientos de la Puna salteña; y Lithium South Development Corporation, entre otras firmas que avanzan en etapas de exploración y desarrollo.

En Jujuy, la producción está encabezada por Sales de Jujuy, integrada por Arcadium Lithium, la automotriz japonesa Toyota Tsusho y la estatal provincial JEMSE, en el Salar de Olaroz. También opera Minera Exar, controlada por la china Ganfeng Lithium y la canadiense Lithium Argentina, responsable de uno de los proyectos más grandes del país.

Las organizaciones ambientales sostienen que el desafío ya no pasa únicamente por evaluar cada emprendimiento de manera individual. Reclaman estudios independientes que analicen el impacto acumulativo de todas las operaciones que comparten una misma cuenca hidrogeológica, especialmente en ecosistemas de altura donde el agua constituye un recurso escaso y estratégico.

Según informes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y de distintos centros académicos especializados en hidrología de la Puna, la principal preocupación radica en determinar si la velocidad de extracción de salmueras y recursos hídricos es compatible con la capacidad natural de recuperación de estos sistemas ambientales.