La sífilis en Catamarca volvió a quedar en el centro de la agenda sanitaria luego de que autoridades provinciales reconocieran un incremento sostenido de los diagnósticos y advirtieran sobre la necesidad de reforzar las estrategias de prevención. Las declaraciones de la directora de la Dirección de Respuesta Integral al VIH, ITS y Hepatitis Virales, María José Saadi, encendieron una nueva señal de alerta al señalar que los indicadores “están cada vez más en rojo”, una situación que abre interrogantes sobre el alcance de las campañas de concientización y el trabajo preventivo en la provincia.
Durante una entrevista radial, la funcionaria aseguró que la evolución de la enfermedad preocupa tanto en Catamarca como en el resto del país. Incluso reveló que, en los operativos de detección realizados por el organismo provincial, los diagnósticos de sífilis llegan a triplicar a los de VIH, un dato que refleja la magnitud del problema y que vuelve a poner el foco sobre la necesidad de fortalecer la información dirigida especialmente a adolescentes y jóvenes.
La advertencia surgió además luego de la viralización del caso de una joven de 23 años de Bahía Blanca que contó públicamente su diagnóstico y afirmó que nunca había recibido información suficiente sobre la enfermedad. Para Saadi, ese episodio dejó al descubierto una problemática que excede las estadísticas y obliga a revisar cómo se está comunicando la prevención de las infecciones de transmisión sexual.
Sífilis en Catamarca: prevención, educación y un desafío que continúa abierto
Uno de los principales puntos señalados por la especialista fue la falta de uso del preservativo y el desconocimiento sobre las infecciones de transmisión sexual. Según explicó, estos factores aparecen como las principales causas del crecimiento de los contagios y evidencian que todavía existen importantes falencias en materia de educación sanitaria. En ese sentido, sostuvo que el preservativo continúa siendo el único método de barrera capaz de prevenir tanto la sífilis como otras ITS.
La directora también consideró que la problemática responde a una situación “multifactorial”, donde intervienen el sistema de salud, el sistema educativo y la sociedad en su conjunto. Esa definición vuelve a instalar un debate sobre el alcance de las políticas públicas de prevención y sobre la necesidad de reforzar las campañas informativas antes de que los contagios continúen aumentando. La preocupación no pasa únicamente por el tratamiento de la enfermedad, sino por la capacidad de evitar nuevas infecciones.
Otro aspecto que genera especial atención es la sífilis durante el embarazo. Saadi explicó que, aunque existen controles prenatales, muchas veces no se realiza el testeo de las parejas, lo que puede provocar reinfecciones incluso después de que la mujer haya recibido tratamiento. Frente a ese escenario, insistió en que ambos integrantes de la pareja deben realizarse los estudios correspondientes y, de ser necesario, recibir tratamiento en forma conjunta para reducir riesgos.
Si bien la funcionaria recordó que la sífilis en Catamarca cuenta con diagnóstico, tratamiento gratuito y seguimiento dentro del sistema de salud, también reconoció que el desafío principal continúa siendo detener la propagación de la enfermedad. “Hay que frenarlo antes, porque la propagación se nos va de la mano”, advirtió, reflejando la preocupación existente dentro del propio sistema sanitario frente al crecimiento de los casos.
Las declaraciones también reabren una discusión sobre la necesidad de fortalecer la Educación Sexual Integral (ESI) y ampliar las campañas de prevención dirigidas a distintos grupos etarios. La propia especialista remarcó que muchas personas desconocen las características de estas enfermedades, sus formas de transmisión y las herramientas disponibles para prevenirlas, una situación que dificulta contener el aumento de los contagios.
El crecimiento de la sífilis en Catamarca plantea así un desafío que trasciende el ámbito estrictamente sanitario. La advertencia realizada por las autoridades provinciales pone sobre la mesa la necesidad de profundizar las políticas de prevención, mejorar el acceso a la información y fortalecer el trabajo conjunto entre salud, educación y comunidad. Mientras los indicadores continúan mostrando una tendencia preocupante, el debate ya no gira únicamente en torno al tratamiento de la enfermedad, sino también sobre si las estrategias preventivas actuales resultan suficientes para frenar su avance.