La minería en Catamarca continúa consolidándose como uno de los principales motores de la actividad económica, pero los últimos indicadores muestran que ese crecimiento no alcanza para revertir la desaceleración que atraviesan otros sectores productivos. Los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) difundidos por el INDEC reflejan una recuperación desigual, impulsada principalmente por la minería, la energía y el agro, mientras el comercio y la industria siguen mostrando dificultades para recuperar el nivel de actividad.
El informe oficial reveló que la economía cayó un 1,5% en abril respecto del mes anterior, manteniendo el comportamiento de “modo serrucho” que distintos analistas vienen describiendo desde hace varios meses. Si bien en la comparación interanual la actividad registró una mejora del 1,6%, los especialistas coinciden en que el crecimiento continúa concentrado en pocos sectores y todavía no logra trasladarse al conjunto de la economía.
En ese escenario, la minería en Catamarca aparece nuevamente como uno de los pilares del crecimiento. A nivel nacional, el sector de petróleo y minería lideró la expansión con un incremento interanual del 17,1%, mientras que el agro también mostró un desempeño positivo. En contrapartida, la industria manufacturera retrocedió un 2,9% y el comercio cayó un 3,2%, reflejando una recuperación que continúa siendo dispar.
Minería en Catamarca: crecimiento económico con beneficios desiguales
La realidad nacional encuentra un claro correlato en Catamarca. El gobernador Raúl Jalil ha destacado en reiteradas oportunidades el avance de la actividad minera y el desarrollo de nuevos proyectos de litio, incluso anticipando la puesta en marcha de nuevas plantas de carbonato y la utilización de regalías para financiar obras públicas. Sin embargo, el propio mandatario también reconoció recientemente que existen sectores económicos “que cuesta más” sostener en el actual contexto.
Ese reconocimiento alimenta un debate que desde hace tiempo atraviesa a distintos sectores productivos de la provincia. Mientras la minería continúa captando inversiones y generando expectativas de crecimiento, comerciantes, pequeñas industrias y emprendimientos vinculados al mercado interno siguen enfrentando una demanda debilitada, costos crecientes y dificultades para sostener el empleo.
Los economistas que analizaron el informe del INDEC también advirtieron que el eventual derrame de los sectores más dinámicos hacia el resto de la economía podría ser limitado en el corto plazo. Según los especialistas, la estabilidad macroeconómica por sí sola no garantiza una recuperación generalizada, especialmente cuando el consumo interno continúa mostrando señales de debilidad y la inversión privada todavía no logra consolidarse.
En Catamarca, este escenario plantea nuevos interrogantes sobre la estrategia de desarrollo económico. Si bien la expansión de la minería en Catamarca representa una oportunidad significativa para incrementar ingresos, infraestructura y actividad, distintos sectores vienen reclamando políticas que permitan diversificar la matriz productiva y fortalecer actividades capaces de generar empleo de manera más amplia y sostenida.
A ello se suma otro desafío que suele aparecer en el debate público: cómo transformar los recursos generados por la minería en mejoras concretas para el conjunto de la economía provincial. La ejecución de obras públicas financiadas con regalías y los anuncios de nuevas inversiones representan parte de esa estrategia, aunque persisten cuestionamientos respecto de la velocidad con la que esos beneficios llegan a otros sectores que continúan atravesando dificultades.
La evolución de la minería en Catamarca confirma el potencial que tiene la provincia dentro del mapa productivo nacional. Sin embargo, los últimos indicadores económicos también muestran que el crecimiento impulsado por un sector específico no alcanza por sí solo para revertir la desaceleración del comercio, la industria y otras actividades. El desafío para la gestión provincial será convertir ese dinamismo en un desarrollo más equilibrado, capaz de generar oportunidades para un mayor número de trabajadores, empresas y economías regionales, en un contexto donde la diversificación económica vuelve a ocupar un lugar central en la discusión pública.