La ola de frío polar que atraviesa Catamarca dejó un dato contundente sobre el estado de la educación provincial: el ausentismo escolar en Fiambalá alcanzó el 95% este jueves, según confirmó el supervisor de Nivel Primario, Cristian Paredes. La cifra se dio pese a que el Ministerio de Educación había dispuesto el regreso a la presencialidad, luego de que la jornada anterior las clases se hubieran dictado de manera virtual por las condiciones climáticas.
“Hay un porcentaje altísimo de ausentismo, aproximadamente un 95%. Hay escuelas donde fue prácticamente total”, reconoció el propio funcionario, quien explicó que el relevamiento fue enviado a las autoridades del Ministerio para que tomaran conocimiento de la situación. Según precisó, fueron los propios padres quienes decidieron no enviar a sus hijos a clases debido al intenso frío, en una decisión que terminó vaciando las aulas pese a la decisión oficial de sostener la presencialidad.
El pedido de SIDCa frente a la decisión del Ministerio
El fenómeno no se limitó al oeste provincial: en Belén, muchos padres tampoco enviaron a sus hijos a clase, mientras que otros lo hicieron envueltos en mantas para poder tolerar el frío dentro y fuera de las aulas. En la Capital, las escuelas municipales debieron correr el horario de ingreso a las 9 de la mañana y suspender actividades como Educación Física, aunque igualmente registraron una escasa concurrencia del alumnado.
Ante este panorama, el Sindicato de Docentes de Catamarca (SIDCa) presentó una nota formal solicitando el adelantamiento del receso invernal o, en su defecto, la implementación de clases virtuales mientras persistan las bajas temperaturas. “El frío intenso hace que tanto los niños como los docentes no estén en condiciones óptimas para el aprendizaje. Y esto sin considerar que hay escuelas que no cuentan con calefacción”, sostuvo la secretaria adjunta del gremio, Mariana Ventrice.
La dirigente gremial también vinculó el reclamo con el aumento de enfermedades respiratorias y las dificultades que enfrentan a diario alumnos y docentes para trasladarse hasta los establecimientos. “Es una cuestión de sentido común para resguardar la salud pública. Hay muchos chicos que llegan caminando o en moto y las condiciones climáticas son absolutamente adversas”, remarcó Ventrice, en un planteo que expone la distancia entre la decisión ministerial de sostener la presencialidad y la realidad que atraviesan las familias catamarqueñas.
El propio Ministerio de Educación fue notificado del relevamiento con el 95% de ausentismo en Fiambalá, un número que por sí solo pone en discusión la decisión de mantener las clases presenciales en pleno pico de la ola polar. Numerosos docentes, además, debieron recurrir al artículo 49 —previsto para inclemencias climáticas— ante las dificultades para trasladarse hacia las escuelas del norte del departamento, otro indicador de que la decisión oficial no logró sostenerse en la práctica.
Hasta el momento no trascendió una respuesta oficial del Ministerio de Educación al pedido formal de SIDCa, mientras el ausentismo escolar continúa siendo la respuesta más elocuente de las familias catamarqueñas frente al frío extremo y a una presencialidad que, en los hechos, no logró sostenerse en buena parte del territorio provincial.