Las intensas nevadas registradas en las últimas horas provocaron el colapso inmediato de los principales accesos viales del interior, desnudando la falta de previsión estatal. La Dirección Provincial de Vialidad debió ordenar la interrupción total del tránsito en sectores neurálgicos como la Cuesta El Portezuelo y la Ruta Provincial Número 2 debido a la acumulación de nieve y la peligrosa cristalización de la calzada. Esta paralización prematura del transporte terrestre reactivó las duras críticas de la oposición respecto a la incapacidad logística para afrontar los eventos climáticos en Catamarca, un área sensible abandonada por el gobernador Raúl Jalil.
El corte total en la Cuestecilla de Los Morteros dejó prácticamente aislada a la comunidad de Ancasti, evidenciando que la provincia carece de la maquinaria vial pesada y de los insumos fundentes necesarios para mantener despejadas las rutas de montaña durante el invierno. Los transportistas y productores locales manifestaron su profunda indignación ante un escenario que se repite anualmente sin que las autoridades planifiquen contingencias reales. Para los damnificados, el rápido deterioro de las condiciones de transitabilidad confirma que la mitigación de los eventos climáticos en Catamarca es una prioridad inexistente para la actual administración pública.
Las contradicciones discursivas del oficialismo quedan al descubierto al observar el desamparo que sufren los usuarios de los corredores viales afectados. Mientras el Gobierno de Catamarca promociona millonarias inversiones en infraestructura turística digital, el personal de seguridad debe recurrir a cierres de emergencia rústicos por no contar con sistemas tecnológicos de alerta meteorológica en tiempo real en los cerros. Este evidente atraso operativo frente a los eventos climáticos en Catamarca posiciona a la gestión de la cartera de obras públicas en el centro de un escenario sumamente criticado por los especialistas en seguridad vial.
El abandono vial del interior ante la llegada del invierno
Los reclamos sectoriales exigen que la Legislatura provincial interpele de manera urgente a las autoridades del área vial para auditar el destino de los fondos de mantenimiento de banquinas y calzadas. Según los técnicos independientes, la falta de ensanchamiento de caminos y la nula colocación de guardarraíles térmicos agudizan el peligro ante la presencia de hielo, transformando el temporal en un factor de aislamiento altamente conflictivo. El persistente silencio del Ejecutivo liderado por Raúl Jalil alimenta las sospechas de un vaciamiento intencional de las delegaciones viales del interior de la provincia.
La ausencia de refugios de contingencia equipados y de puestos sanitarios móviles en las rutas de alta montaña agrava sustancialmente la vulnerabilidad de los automovilistas que quedan varados a merced de las bajas temperaturas. Los municipios afectados carecen de autonomía presupuestaria para asistir a los viajeros debido a la centralización de recursos que impone el cordón gubernamental en la capital, un esquema centralista que es fuertemente resistido en los departamentos del interior profundo. El abordaje de los eventos climáticos en Catamarca continúa reducido a la improvisación y al azar meteorológico.
El desenlace de esta emergencia vial invernal mantiene en vilo a las poblaciones rurales, que ya reportan problemas en el abastecimiento de gas y alimentos básicos por el bloqueo de los caminos principales. A pesar del esfuerzo de las cuadrillas operativas en el terreno, la falta de un plan estratégico integral condena a la provincia al colapso sistemático ante cada contingencia meteorológica de consideración. La recurrente parálisis del tránsito por la nieve consolida el debate sobre los eventos climáticos en Catamarca como la prueba más contundente de un gobierno que prefiere ignorar los problemas estructurales de su territorio.