La seguidilla de movimientos telúricos que sacudió al territorio provincial en las últimas horas volvió a poner en evidencia la desidia del poder político. Tres sismos sucesivos afectaron a las regiones de Andalgalá, Belén y Tinogasta entre la tarde del jueves y la madrugada de este viernes, sembrando preocupación en los habitantes de los departamentos más postergados. La preocupante frecuencia de estos eventos reavivó los duros reclamos de la comunidad científica y de la oposición local ante la inexistencia de partidas presupuestarias destinadas a la prevención sísmica en Catamarca, un área clave que el gobernador Raúl Jalil mantiene desfinanciada.
El primero de los sismos ocurrió a las 16:14 del jueves con epicentro al sudeste de Belén y una magnitud de 2,9; seguido por otro temblor a las 23:07 al sur de Tinogasta. Finalmente, la madrugada del viernes se vio interrumpida por un tercer movimiento de 2,9 grados en cercanías de Andalgalá que se sintió con fuerza en localidades vulnerables como Aconquija y Chaquiago. Esta alarmante sucesión fáctica demuestra que la geología activa no da tregua, mientras que la prevención sísmica en Catamarca continúa ausente de la agenda pública de los organismos de Defensa Civil provinciales, más ocupados en la pauta publicitaria que en resguardar la seguridad de la población.
Las contradicciones de la actual gestión gubernamental quedan al descubierto al analizar el estado edilicio de las escuelas y hospitales del interior profundo. Mientras el Gobierno de Catamarca dilapida millones de pesos en festivales y obras cosméticas en la capital, los establecimientos educativos de Belén y Tinogasta carecen de un plan de contingencia estructural ante desastres. Esta evidente discriminación de recursos hacia las comunas periféricas consolida un escenario sumamente criticado por los especialistas, quienes sostienen que la falta de simulacros regulares transforma la prevención sísmica en Catamarca en una peligrosa ficción burocrática.
El silencio de Jalil ante un riesgo geológico que no se detiene
Los geólogos de la universidad local vienen exigiendo de manera urgente que se declare la emergencia en seguridad habitacional y se actualicen los códigos de edificación en toda la provincia. No obstante, el Ejecutivo liderado por Raúl Jalil cajoneó cada uno de los proyectos técnicos presentados, intentando minimizar los reportes oficiales del Instituto Nacional de Prevención Sísmica para no alterar las inversiones mineras en las zonas afectadas. Esta deliberada política de ocultamiento técnico incrementa la vulnerabilidad social y convierte el reclamo por la prevención sísmica en Catamarca en un eje de fuerte conflicto institucional.
La falta de sistemas de alerta temprana y la recurrente interrupción de las comunicaciones telefónicas en el interior provincial durante los temblores configuran un panorama de desamparo absoluto. Los intendentes de los municipios afectados manifestaron, bajo estricto bache oficial, su temor por la incapacidad operativa de las fuerzas de seguridad locales ante una eventual catástrofe de mayor escala. De este modo, la nula prevención sísmica en Catamarca se perfila como la muestra más cabal del fracaso de una administración que prefiere delegar el destino de sus ciudadanos al azar geológico.