Un nuevo caso vuelve a poner bajo la mirada pública a la Policía de Catamarca luego de que un efectivo de la fuerza fuera condenado por un hecho de violencia de género contra su expareja. La Justicia provincial lo encontró responsable por lesiones y amenazas de muerte, una situación que abre nuevamente el debate sobre los controles internos y el seguimiento de los integrantes de una institución encargada de garantizar la seguridad ciudadana.
El fallo fue dictado por el Juzgado Correccional N° 3 y estableció una condena de diez meses de prisión en suspenso para el agente policial, cuya identidad no fue difundida para resguardar a la víctima. Durante el juicio oral, el propio efectivo reconoció su responsabilidad por los hechos investigados, lo que fue considerado dentro del proceso judicial que derivó en la sentencia.
Policía de Catamarca bajo la lupa tras una condena por violencia de género
La resolución judicial determinó que el integrante de la Policía de Catamarca fue responsable de lesiones leves calificadas por haber existido una relación de pareja y amenazas simples. Además de la pena establecida, deberá cumplir durante tres años una serie de reglas de conducta fijadas por la Justicia, entre ellas controles específicos y restricciones vinculadas a la víctima.
Entre las medidas ordenadas se encuentran la obligación de fijar residencia, someterse al control del Patronato de Liberados, evitar el consumo de estupefacientes y el abuso de bebidas alcohólicas, además de no mantener contacto con su expareja, salvo cuestiones relacionadas con las obligaciones parentales respecto de la hija que tienen en común.
El juez también dispuso que el condenado realice tratamiento psicológico y acredite capacitación vinculada a violencia de género mediante el dispositivo interinstitucional “Ley Micaela – Masculinidades en clave de cuidado”. Estas medidas buscan acompañar el cumplimiento de la sentencia y establecer mecanismos de seguimiento tras un hecho que involucra a un funcionario público.
El caso genera especial atención debido a que el condenado pertenece a una fuerza de seguridad provincial. Por ese motivo, la sentencia fue notificada a la Jefatura de Policía y a la Dirección de Asuntos Internos, organismos que deberán intervenir dentro del ámbito administrativo correspondiente. La situación vuelve a instalar interrogantes sobre los mecanismos de prevención, control y actuación frente a este tipo de episodios dentro de la institución.
Según la investigación judicial, el hecho ocurrió el 25 de enero de 2026 durante una discusión en un domicilio de la ciudad de Catamarca, donde el efectivo agredió físicamente a su expareja y posteriormente la amenazó de muerte. Las lesiones fueron constatadas mediante examen médico y el avance de la causa permitió llegar a la condena establecida por la Justicia.
La condena contra un integrante de la Policía de Catamarca se suma al debate sobre la responsabilidad institucional frente a hechos de violencia de género cometidos por miembros de fuerzas públicas. Mientras continúan los procedimientos judiciales y administrativos correspondientes, el caso expone el desafío de fortalecer controles y garantizar que quienes cumplen funciones de seguridad respondan también a los estándares exigidos dentro y fuera de la institución.