Un allanamiento en Andalgalá, en el interior de Catamarca, concluyó con la detención de un joven de 22 años y el secuestro de 466,2 gramos de marihuana y 71,5 gramos de cocaína, tras una investigación que se extendió durante varios meses. El operativo, ejecutado por el Grupo Antinarcóticos de Unidades Regionales (GAUR-Andalgalá), fue ordenado por el juez Federal Miguel Ángel Contreras en una vivienda de la zona céntrica de la ciudad.
La pesquisa en Catamarca había sido iniciada por efectivos de la Dirección Drogas Peligrosas con el objetivo de desarticular un presunto punto de venta de estupefacientes al menudeo. Además de la droga, los investigadores secuestraron tres teléfonos celulares, tres balanzas digitales, una pistola de aire comprimido a gas y un cuaderno con anotaciones, elementos que ahora serán peritados para determinar su vinculación con la actividad de comercialización.
El procedimiento no es un hecho aislado en Catamarca. La misma pesquisa que derivó en el allanamiento se suma a una seguidilla de intervenciones recientes en Andalgalá: en los últimos tiempos se desbarataron al menos otros dos puntos de venta, se incautaron estupefacientes y se detuvo a varios sospechosos en distintos barrios de la ciudad. La reiteración de casos en la “Perla del Oeste” refleja la persistencia del narcomenudeo fuera del Gran Catamarca.
El debate sobre la prevención en el interior
Cada nuevo golpe al menudeo reabre la discusión acerca de la capacidad del Estado para anticiparse a la expansión de este delito en las localidades del interior provincial. Que las investigaciones demanden meses y que los puntos de venta logren rearmarse con relativa velocidad genera interrogantes sobre la eficacia de las estrategias de prevención y control desplegadas en la provincia.
En el caso de Andalgalá, la recolección de evidencias llevó varios meses, lo que sugiere que la actividad de comercialización no era esporádica sino que contaba con un mínimo de organización. Los elementos incautados —balanzas de precisión, múltiples celulares y anotaciones detalladas— refuerzan la hipótesis de una estructura acotada pero consolidada.
La capilaridad del narcomenudeo en ciudades de escala media como Andalgalá pone sobre la mesa la necesidad de discutir si los operativos reactivos alcanzan para desalentar el fenómeno o si se precisa una política integral que combine la intervención judicial con tareas de prevención y contención en los barrios. El debate, que ya había cobrado fuerza tras procedimientos anteriores en la misma ciudad, vuelve a instalarse después de este nuevo secuestro de más de medio kilo de estupefacientes.
Mientras la causa avanza, el joven detenido quedó alojado a disposición del Juzgado Federal interviniente y la investigación continúa abierta para establecer si existen otras personas involucradas en la maniobra. El juez Contreras evaluará en los próximos días el avance de las pericias y la situación procesal del imputado.