“El Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió más del 40% de su poder adquisitivo desde el inicio del actual gobierno”, sostuvo el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) en un informe que expone el deterioro sostenido de su poder de compra. El trabajo detalla que, en Catamarca y en el resto del país, el ingreso mínimo cubre cada vez menos necesidades básicas.
La mayor caída se produjo en los primeros meses de la gestión de Javier Milei, cuando la inflación provocó un deterioro cercano al 30% del salario real. Desde entonces, la pérdida de poder de compra se profundizó con descensos mensuales durante los últimos dos años. Las actualizaciones, definidas por laudos de la Secretaría de Trabajo ante la falta de acuerdo en el Consejo del Salario, quedaron alineadas con las propuestas empresarias y no lograron revertir la tendencia.
El estudio indica que el SMVM actual tiene un poder de compra un 60% inferior al de 2015 y un 20% por debajo de los niveles de la década de 1990. Si hubiera seguido la inflación desde 2015, hoy debería rondar los 955.000 pesos, muy lejos de los 367.800 pesos vigentes en junio. Esa brecha también se refleja en Catamarca, donde el salario mínimo opera como referencia para convenios de trabajadores provinciales y municipales.
En Catamarca, el deterioro del salario reabre el debate sobre el poder adquisitivo
Para dimensionar el deterioro, CIFRA comparó cuánto trabajo se necesita para comprar alimentos básicos. En junio de 2016, una hora de salario mínimo alcanzaba para un kilo de pan; hoy se requieren dos horas y media. Un kilo de carne picada pasó de costar dos horas de trabajo a casi seis horas. Y un viaje de ida y vuelta en subte, que antes equivalía a 15 minutos, ahora demanda una hora y 41 minutos.
El informe también evalúa la relación con la pobreza. En junio, el salario mínimo apenas cubrió algo más de la mitad de la canasta básica alimentaria para una familia tipo, valuada en 690.000 pesos. Para superar la línea de pobreza —la canasta básica total de 1,5 millones de pesos— hacían falta más de cuatro salarios mínimos. En Catamarca, donde los indicadores de pobreza e indigencia se ubican entre los más altos del norte argentino, esos números ponen en evidencia la fragilidad del piso salarial que toma como referencia el mercado laboral local.
Como consecuencia, el salario mínimo dejó de ser una referencia efectiva del mercado laboral. En 2016 equivalía al 37,2% del salario promedio registrado del sector privado; ahora representa apenas el 16,6%. La caída del SMVM como señal de ingreso de referencia encendió alertas entre gremios y economistas, que advierten por el impacto en el piso de ingresos de trabajadores informales y en la fijación de beneficios sociales atados a ese valor.