La crisis habitacional y la pérdida del poder adquisitivo también impactan en los jóvenes en Catamarca, donde el acceso a una vivienda propia o al alquiler se convirtió en uno de los principales obstáculos para construir un proyecto independiente. Un informe del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la UADE reveló que el 44% de los jóvenes argentinos continúa viviendo con sus padres, una situación que expone las dificultades económicas que atraviesa una generación que estudia, trabaja y busca avanzar, pero encuentra cada vez más límites para emanciparse.
El estudio indica que la llamada canasta de emancipación alcanza actualmente los $1.321.651 mensuales, mientras que el salario promedio de un joven ronda los $900.000. La diferencia implica que independizarse requiere contar con ingresos aproximadamente un 47% superiores a los que percibe la mayoría. En Catamarca, donde los salarios públicos y privados tienen un peso central en la economía provincial, el escenario abre un debate sobre las posibilidades reales de acceso a una vivienda para las nuevas generaciones.
El principal condicionante señalado por la investigación es el costo del alquiler. Según el informe, vivir solo implica afrontar un alquiler promedio de $623.726, servicios por $370.512 y gastos personales estimados en $327.413. Estos números muestran una brecha creciente entre ingresos y costo de vida, un problema que también alcanza a los jóvenes catamarqueños que buscan independizarse sin contar con respaldo económico familiar.
Jóvenes en Catamarca frente al desafío de acceder a una vivienda propia
La situación plantea un nuevo escenario social para la provincia, donde la falta de oportunidades habitacionales se suma a las dificultades laborales que atraviesan muchos jóvenes. El informe señala que la edad mediana de emancipación en Argentina llegó a los 28,1 años, mientras que más de la mitad de quienes permanecen en el hogar familiar —el 52%— tiene ingresos inferiores a los de sus padres y un 9% directamente no cuenta con ingresos propios.
En este contexto, el debate sobre las políticas públicas vinculadas al acceso a la vivienda vuelve a ocupar un lugar central en Catamarca. Durante los últimos años, el Gobierno provincial impulsó distintos programas habitacionales, aunque sectores sociales y políticos críticos cuestionan si esas herramientas alcanzan para responder a una demanda creciente de jóvenes que no logran acceder a un alquiler estable ni proyectar la compra de una vivienda.
La investigación de la UADE también refleja que la permanencia en la casa familiar dejó de ser solamente una decisión cultural y pasó a convertirse en una estrategia económica. El 76% de los jóvenes que viven con sus padres no realiza aportes regulares al hogar o solo colabora ocasionalmente, mientras que el 58% asegura que tiene intención de mudarse en el futuro. La dificultad no está en la falta de deseo de independencia, sino en la imposibilidad económica de sostenerla.
El escenario nacional marcado por la inflación, la caída del poder de compra y los cambios en el mercado inmobiliario tras la derogación de la Ley de Alquileres impacta directamente en las provincias. En Catamarca, el desafío para la gestión de Raúl Jalil y los organismos vinculados a vivienda será responder a una generación que reclama más herramientas para acceder a soluciones habitacionales. Los datos muestran que la independencia dejó de ser una etapa natural y se transformó para muchos jóvenes en un objetivo cada vez más difícil de alcanzar.