El rescate de cerca de 200 turistas varados en la cordillera de Catamarca dejó una serie de interrogantes que ahora ponen el foco en la prevención y en la capacidad del Gobierno de Catamarca para anticiparse a situaciones climáticas extremas en zonas de alta montaña. El operativo permitió asistir a las personas afectadas, pero la investigación abierta busca reconstruir qué ocurrió antes de que los vehículos quedaran atrapados por la nieve.
El episodio se produjo en inmediaciones del Balcón del Pissis, un sector ubicado a más de 4.700 metros sobre el nivel del mar. Los turistas transitaban por una ruta minera de 58 kilómetros cuando un fuerte temporal provocó acumulación de nieve, viento blanco y una reducción prácticamente total de la visibilidad. Las camionetas quedaron inmovilizadas en distintos puntos del recorrido.
La gravedad de la situación quedó reflejada en los testimonios de algunos de los turistas rescatados. Según relató una de las personas afectadas, la nieve llegó a cubrir las ventanas de las camionetas y, en determinado momento, los ocupantes tuvieron dificultades para salir de los vehículos. También contó que la acumulación de nieve terminó tapando el caño de escape y provocó que los gases ingresaran al habitáculo, generando mareos entre los pasajeros.
Gobierno de Catamarca y las preguntas que dejó el rescate
El operativo de emergencia contó con la participación de Gendarmería, Defensa Civil y empresas mineras, que aportaron maquinaria pesada y drones para localizar y asistir a los grupos afectados. Además, algunos turistas contaban con tecnología Starlink, lo que permitió mantener la comunicación y facilitar la ubicación de los vehículos atrapados.
Sin embargo, después del rescate surgió otro capítulo. La Fiscalía de la Quinta Circunscripción Judicial, con asiento en Tinogasta, inició actuaciones de oficio para determinar cómo fueron organizadas las excursiones y establecer qué empresas y guías participaron. La Justicia también busca conocer bajo qué condiciones se realizaron las travesías hacia una zona donde las condiciones meteorológicas pueden cambiar rápidamente.
El Gobierno provincial, por su parte, anunció que podrían existir consecuencias para quienes hayan incumplido las alertas meteorológicas. El ministro Alberto Natella apuntó a las prestadoras turísticas y sostuvo que quienes hubieran infringido las advertencias tendrían que afrontar las consecuencias correspondientes. La definición de eventuales responsabilidades, de todos modos, dependerá del avance de la investigación judicial.
El punto que queda abierto es si las medidas de prevención fueron suficientes para evitar que una excursión con cerca de 200 personas terminara convertida en una emergencia de esta magnitud. La cuestión no pasa solamente por la capacidad de respuesta una vez producido el problema, sino también por los controles previos, la información entregada a los turistas, el seguimiento de las condiciones climáticas y la decisión de permitir o suspender el ingreso a sectores de alta montaña.
El caso vuelve a poner bajo discusión la prevención en Catamarca frente a los temporales, especialmente en lugares alejados y de difícil acceso. El rescate finalmente permitió poner a salvo a los turistas, pero las actuaciones judiciales deberán determinar si existieron incumplimientos y qué responsabilidades pudieron existir antes de que comenzara el operativo. Para el Gobierno de Catamarca, el episodio deja planteada una pregunta central sobre la gestión de las emergencias: cuánto se puede hacer para anticiparlas antes de que cientos de personas queden atrapadas.