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Preocupación en Catamarca por el uso de tarjetas ajenas y el avance de las estafas digitales

La acusada aprovechó la confianza de la damnificada para realizar compras por más de medio millón de pesos.

«Defraudación mediante el uso no autorizado de datos de tarjetas de crédito o débito obtenidas ilegítimamente de su legítimo usuario, en concurso real y en calidad de autora». Con esa carátula, la Fiscalía de Instrucción N° 7 del Distrito Este —a cargo de la Secretaría Especializada en Ciberdelitos— envió a juicio a una mujer en Catamarca que usó sin permiso la tarjeta de crédito de una amiga y concretó compras por 557.902 pesos.

La causa se abrió a partir de la denuncia de una jubilada de 71 años. La víctima advirtió que los resúmenes de su plástico mostraban operaciones que nunca había autorizado y radicó la presentación ante la Justicia de Catamarca, lo que activó una pesquisa en el fuero especializado en delitos informáticos.

La investigación determinó que la acusada accedió a los datos de la tarjeta aprovechando la relación de confianza que tenía con la damnificada. La mujer le había entregado en varias ocasiones el plástico para hacer compras puntuales que estaban permitidas, y la imputada se excedió de ese límite. La Fiscalía sostuvo que la sospechosa se apropió ilegítimamente de la información bancaria y la usó en beneficio propio.

Una relación de confianza que terminó en una causa por fraude con tarjeta en Catamarca

El primer movimiento fraudulento ocurrió el 17 de agosto de 2024. Ese día la acusada usó los datos de la tarjeta para adquirir un teléfono celular a través de la plataforma digital de una empresa de telefonía, según la reconstrucción que figura en el expediente.

Después de esa operación inicial, entre el 23 de agosto y el 4 de octubre del mismo año concretó otras cuatro transacciones con el mismo plástico ajeno, todas sin el conocimiento ni el consentimiento de la titular. El perjuicio total alcanzó los 557.902 pesos.

El caso quedó bajo la órbita de la Secretaría Especializada en Ciberdelitos, conducida por Paola González Pinto, un área que en los últimos años interviene cada vez más en causas donde los delitos económicos se despliegan a través de plataformas digitales y billeteras virtuales en Catamarca. La maniobra investigada muestra cómo los fraudes con tarjetas muchas veces no nacen de un ataque informático anónimo, sino de la traición de alguien cercano que tuvo acceso legítimo a los datos.

Ahora la acusada deberá afrontar un juicio oral en la justicia catamarqueña, en el que se ventilarán las pruebas que la Fiscalía recolectó durante la instrucción para acreditar las compras indebidas y la captación no autorizada de los datos bancarios de la víctima.