Una nueva rotura en la cañería de agua potable, registrada a la altura del ingreso al barrio Mataderos, en La Tercena (Fray Mamerto Esquiú), volvió a encender las alarmas en Catamarca. Según informó el personal a cargo, las tareas de reparación demandarán alrededor de dos meses.
El colapso dejó al descubierto el grave deterioro de la red, compuesta por tuberías obsoletas de cemento y hierro fundido que cuentan con 50 años de antigüedad. La infraestructura, que data de mediados de la década de 1970, ya no resiste más arreglos parciales y cada nueva falla expone la fragilidad del sistema en todo el departamento Fray Mamerto Esquiú.
Los trabajos consistirán en el recambio e instalación de una nueva cañería, operación que se realizará por tramos y de manera paralela a las viejas tuberías. Esa modalidad busca sostener el suministro domiciliario mientras avanza la renovación, aunque al mismo tiempo extiende el plazo de ejecución y obliga a una logística más compleja en la zona afectada.
El operativo provocará importantes demoras en el tránsito y modificaciones temporales en los recorridos de los colectivos mientras se extienda la reparación. La intervención sobre el ingreso al barrio Mataderos, uno de los accesos más transitados de La Tercena, obligará a desvíos y a una circulación restringida que afectará la movilidad cotidiana de cientos de vecinos.
Una red de 50 años que vuelve a fallar y deja en evidencia la crisis del agua en Catamarca
El deterioro de la red de agua potable es un problema recurrente en Catamarca. Las cañerías de cemento y hierro fundido instaladas hace medio siglo no toleran más intervenciones superficiales, y cada rotura vuelve a poner en evidencia la necesidad de un recambio integral que abarque todo el tendido del departamento. No es la primera vez que la zona sufre este tipo de inconvenientes: en los últimos meses ya se habían registrado fallas similares en distintos tramos de la misma red.
La obra tiene un cronograma estimado de dos meses, durante los cuales los equipos trabajarán por secciones. La prioridad es reemplazar los tramos dañados sin cortar por completo el servicio de agua potable, aunque las complicaciones en la circulación serán inevitables durante todo ese lapso.
Para los vecinos de La Tercena y del barrio Mataderos, la espera implicará convivir con desvíos, demoras y la incertidumbre de un sistema que ya cumplió cinco décadas. Los trabajos en curso buscan devolverle estabilidad a una red que hacía años reclamaba una renovación de fondo en Catamarca.