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Agresiones, amenazas y un arma blanca: la violencia dentro de las familias vuelve a quedar bajo la lupa en Catamarca

En tres domicilios de la capital, las víctimas llamaron al 911 y los agresores quedaron a disposición de la fiscalía.

Tres hermanos terminaron aprehendidos en hechos distintos durante la noche del 5 de agosto en Catamarca, tras agredir físicamente a sus propios hermanos en sus domicilios. Las intervenciones, solicitadas por el SAE-911, ocurrieron en un lapso de apenas una hora y cuarto en diferentes barrios de la capital catamarqueña y culminaron con los acusados alojados en dependencias policiales, a disposición de las fiscalías de turno.

El primer episodio se registró a las 21:00 en la calle Santa Cruz al 1.600, donde motoristas del COEM-Kappa aprehendieron a un hombre de apellido Herrera (32). Momentos antes había agredido físicamente a su hermano y, al notar la presencia de los uniformados, se tornó agresivo con ellos. Quedó alojado en la Comisaría Sexta, bajo la órbita de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Oeste.

Apenas 45 minutos después, a las 21:45, personal de la Comisaría Novena llegó hasta la manzana “LL” del barrio San Antonio Sur, en Catamarca. Allí una mujer de 51 años contó que su hijo, un joven de apellido Chazarreta (23), había agredido físicamente a su propia hermana, una adolescente de 17. Los efectivos aprehendieron al supuesto autor del delito y lo trasladaron a la seccional, a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Sur. También se invitó a la damnificada a radicar la denuncia penal en la Unidad Judicial N° 9.

El último procedimiento se concretó a las 22:15 en la esquina de Sánchez de Loria y Cristóbal Gavica, en la ciudad de Catamarca. Efectivos de la Comisaría Cuarta aprehendieron a una mujer de apellido Leiva (33), sindicada por su hermana de 30 años como la presunta autora de una agresión verbal y física, seguida de amenazas con un arma blanca que quedó secuestrada. La aprehendida permaneció en la dependencia policial a disposición de la Fiscalía de Instrucción en turno del Distrito Oeste, mientras la víctima recibió la invitación a radicar la denuncia en el Precinto Judicial N° 4.

Tres aprehensiones resuelven la emergencia, pero no necesariamente el problema

Los tres casos comparten un patrón que excede la crónica policial: la violencia estalla dentro de la familia y la respuesta inmediata es la aprehensión del agresor. La llegada de la policía resuelve la emergencia física, pone distancia entre el agresor y la víctima y activa el circuito judicial, pero no remueve las condiciones que llevaron a que una discusión entre hermanos escale hasta la agresión corporal o la amenaza con un cuchillo.

Los partes describen el desenlace —la detención y la puesta a disposición de la fiscalía—, no el trasfondo de cada conflicto. Sin embargo, la reiteración de golpes entre hermanos en una misma noche en Catamarca muestra que el problema no termina cuando se cierra la puerta del patrullero. Lo que ocurrió puertas adentro de esas tres viviendas venía gestándose mucho antes del llamado al 911.

La instancia judicial que ahora sigue para los tres aprehendidos —Herrera, Chazarreta y Leiva— es la primera oportunidad para que el Estado intervenga más allá del procedimiento policial. Las víctimas ya fueron invitadas a formalizar las denuncias penales en las unidades judiciales correspondientes, un paso que convierte el episodio en un expediente pero que, por sí solo, tampoco garantiza que la violencia cese.