Indumentaria Catamarca, la fábrica textil que llegó a emplear a 150 personas en su mejor momento, cerrará sus puertas en los próximos días y dejará sin trabajo a 20 trabajadores que todavía resistían en la planta. El gerente de la firma, Julio Serrano, confirmó el cese definitivo de la producción y vinculó la decisión al crítico presente de la industria.
Serrano señaló la fuerte caída de las ventas, la reducción de la producción y el impacto de la apertura de las importaciones sobre la industria nacional como los factores que terminaron por quebrar a la empresa. Según explicó, esa combinación golpeó la competitividad de las textiles locales y aceleró un desenlace que ya se venía insinuando.
La fábrica había comenzado a operar siete años atrás con 40 trabajadores y durante su etapa de mayor expansión alcanzó los 150 empleados. Esa marca refleja la dimensión que supo tener el proyecto antes de que el deterioro de la actividad empezara a recortar la nómina.
El ajuste fue progresivo: la plantilla se redujo de manera constante hasta los 20 operarios que actualmente estaban en funciones. Con el cierre, todos perderán su fuente laboral.
Un síntoma de la crisis manufacturera
La desaparición de Indumentaria Catamarca no es un hecho aislado. Se trata de otra fábrica textil que apaga sus máquinas en la provincia, en un sector golpeado por la retracción del consumo y la creciente competencia de productos importados. El combo de mercado interno deprimido y costos locales que pierden competitividad frente a la mercadería extranjera viene erosionando el empleo industrial en Catamarca.
El propio Serrano explicó que la apertura importadora afectó a las empresas textiles locales en su conjunto. El cese de la producción suma un nuevo capítulo a las dificultades que arrastra el sector manufacturero y deja un tendal de 20 familias sin ingresos.
El cierre de la fábrica se conoce en un contexto donde otros nombres del sector también dejaron de operar en la provincia. La situación refleja un impacto económico y social directo sobre una provincia donde el empleo industrial no encuentra piso y donde las cesantías no tendrán reemplazo inmediato. Las 20 fuentes laborales que se pierden con esta decisión agravan un escenario que, en la industria textil, ya suma varios nombres y profundiza el deterioro del entramado productivo local.