El cierre de una fábrica en Catamarca dejará a unos 20 trabajadores sin empleo a fines de agosto, cuando Indumentaria Catamarca finalice definitivamente sus operaciones después de seis años de actividad. La planta, que llegó a generar hasta 150 puestos de trabajo, terminará su recorrido en un contexto marcado por la caída del consumo y la crisis que atraviesa la industria textil argentina.
La decisión representa un nuevo golpe para el empleo industrial en Catamarca. El proyecto había comenzado en 2020, luego de la recuperación de una planta que había cerrado sus puertas un año antes, y contó inicialmente con la participación de reconocidas marcas nacionales como Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro. En su mejor momento, la fábrica llegó a emplear a unas 150 personas, aunque actualmente conserva apenas una veintena de trabajadores.
El gerente general de la empresa, Julio Serrano, atribuyó el cierre principalmente a la caída del consumo, el deterioro de la demanda y la crisis del sector textil. Según explicó, la empresa evaluó distintas alternativas antes de tomar la decisión, pero la reducción de las ventas terminó afectando la rentabilidad del proyecto y volvió inviable su continuidad.
El caso de Catamarca se inscribe dentro de un escenario nacional especialmente complejo para la industria textil. De acuerdo con los datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) citados en la información, entre abril de 2025 y abril de 2026 se perdieron 15.468 puestos de trabajo formales en el sector. Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada alcanzaría los 25.683 empleos.
Cierre de fábrica en Catamarca y una industria textil en crisis
A esto se suma el cierre de establecimientos productivos. Durante el último año dejaron de operar 330 establecimientos textiles y, desde fines de 2023, la cifra asciende a 383 empresas. La producción también sufrió una fuerte contracción: en abril registró una caída interanual del 25,6%, mientras que la utilización de la capacidad instalada llegó al 42,2% en mayo.
El impacto sobre Catamarca resulta especialmente significativo porque la planta había sido presentada como una alternativa para recuperar actividad industrial y empleo en una fábrica que ya había atravesado un cierre. Sin embargo, seis años después, el proyecto vuelve a quedar paralizado y deja a 20 trabajadores frente a la pérdida de su fuente laboral, en un contexto donde la recuperación del empleo industrial aparece como uno de los principales desafíos económicos de la provincia.
La situación también vuelve a plantear interrogantes sobre las condiciones necesarias para sostener la industria en Catamarca. La caída del consumo es señalada por la empresa como uno de los principales motivos del cierre, mientras que desde el sector textil también se advierte sobre problemas de producción, demanda, costos y falta de previsibilidad para planificar inversiones y niveles de actividad.
Desde la empresa indicaron que el cierre será realizado de manera ordenada y que los trabajadores fueron informados a medida que se deterioraba la situación económica. Una vez concluida la actividad, las máquinas de la fábrica serán puestas a la venta y algunos empleados ya expresaron su intención de adquirir parte de los equipos para intentar desarrollar emprendimientos propios.
El cierre de Indumentaria Catamarca deja así una señal preocupante para el empleo productivo provincial: una fábrica que llegó a generar 150 puestos de trabajo terminará sus operaciones con apenas 20 empleados y sin continuidad industrial confirmada. Más allá de las razones vinculadas al contexto nacional, el caso vuelve a poner en discusión qué herramientas existen en Catamarca para sostener las fuentes de trabajo industriales cuando la actividad y el consumo atraviesan una fuerte contracción.