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Catamarca y el deterioro laboral: desempleo, informalidad y salarios que no alcanzan

El informe del IPyPP revela cifras nacionales que interpelan a la provincia.

El deterioro del mercado laboral que atraviesa la Argentina también plantea interrogantes para Catamarca, una provincia donde el empleo, los ingresos y la estabilidad laboral tienen un peso central en la economía de miles de familias. Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), coordinado por el economista Claudio Lozano, advierte que la presión sobre el mercado de trabajo llegó al 23,7% de la población económicamente activa, mientras que la informalidad laboral alcanzó el 44,2% durante el primer trimestre de 2026.

El dato nacional adquiere relevancia al observar la realidad de Catamarca, aunque las cifras difundidas en el informe no permiten atribuir automáticamente esos porcentajes a la provincia. La información oficial del INDEC se construye a partir de la Encuesta Permanente de Hogares y permite consultar los indicadores por dominio geográfico, mientras que los datos específicos sobre el mercado laboral catamarqueño deben analizarse por separado. En ese contexto, el problema no se limita a cuántas personas tienen o no un trabajo: también involucra qué tipo de empleo se genera, cuánto se paga y qué nivel de protección laboral ofrece.

El informe nacional señala que 3 de cada 10 personas desocupadas llevan más de un año buscando trabajo, mientras que la presión efectiva sobre el mercado laboral incluye también a quienes tienen una ocupación pero necesitan trabajar más o buscan otro empleo. En el primer trimestre de 2026, el INDEC registró una desocupación nacional del 7,8% y una subocupación del 11,1%. Para Catamarca, el desafío pasa por determinar cómo impactan estas tendencias generales sobre un mercado laboral provincial que presenta características propias y fuertes diferencias según actividad y territorio.

Empleo en Catamarca y el desafío de generar trabajo de calidad

Uno de los principales problemas señalados por el estudio es la informalidad laboral. A nivel nacional, el 44,2% de los trabajadores se encontraba en esa situación durante el primer trimestre. El porcentaje llegaba al 64% entre los jóvenes y al 50,5% dentro del sector privado, según el informe citado. Para Catamarca, esta discusión resulta especialmente sensible porque el acceso a un empleo registrado no solo determina el ingreso mensual, sino también la posibilidad de contar con aportes jubilatorios, obra social, licencias y otros derechos asociados al trabajo formal.

La dimensión juvenil agrega otro punto de preocupación. El estudio ubicó en 19,5% la desocupación entre jóvenes de 18 a 24 años a nivel nacional y señaló que la informalidad afecta especialmente a ese grupo. Un análisis de la CEPAL sobre Catamarca, elaborado a partir de los datos del Censo 2022, también identificó diferencias territoriales y una brecha de género persistente en el desempleo, con mayores niveles de desocupación femenina.

El deterioro de los ingresos completa un escenario complejo. Según el informe del IPyPP, durante el primer trimestre de 2026 los ingresos laborales promediaron poco más de $1 millón mensuales, pero los trabajadores por cuenta propia tuvieron ingresos promedio considerablemente menores, mientras que los asalariados informales también quedaron por debajo de la media. El fenómeno del pluriempleo, que alcanzó al 10,4% de los ocupados a nivel nacional, aparece como otra señal de la necesidad de sumar actividades para sostener los ingresos familiares.

En Catamarca, estos datos nacionales abren una discusión que excede las estadísticas de desempleo: cuánto empleo privado registrado se está generando, qué sectores concentran las nuevas oportunidades y qué ocurre con quienes sobreviven mediante trabajos informales o changas. La cuestión resulta particularmente relevante frente a un escenario económico en el que las familias enfrentan mayores dificultades para sostener su nivel de consumo y en el que el crédito también se convirtió, para muchos hogares, en una herramienta para afrontar gastos cotidianos.

El problema laboral tampoco impacta de la misma manera sobre todos los sectores. Mujeres y jóvenes aparecen entre los grupos más afectados por la precariedad y las dificultades de acceso al empleo. En el caso de Catamarca, contar con estadísticas provinciales actualizadas y desagregadas resulta clave para determinar cuánto de este deterioro nacional se replica en el territorio y cuáles son las actividades capaces de generar puestos de trabajo estables y con mejores ingresos. La discusión, en definitiva, no pasa solamente por crear empleo, sino por evitar que el crecimiento del trabajo informal termine funcionando como única alternativa para quienes no encuentran una ocupación registrada.

Así, el escenario laboral nacional coloca a Catamarca frente a un desafío que no puede medirse únicamente por la cantidad de personas ocupadas. La calidad del empleo, los salarios, la informalidad, las oportunidades para los jóvenes y las diferencias entre hombres y mujeres forman parte de una misma discusión. Mientras el país registra niveles elevados de presión sobre el mercado laboral, el interrogante para la provincia es cómo responder a esa tendencia y qué políticas pueden garantizar más trabajo formal, mejores ingresos y mayor estabilidad para los trabajadores catamarqueños.