La denuncia por una moto robada en una comisaría de Catamarca abrió un serio interrogante sobre la custodia de vehículos retenidos por las fuerzas de seguridad. Una vecina de la zona sur de la Capital aseguró que la Yamaha New Crypton de su hijo había sido trasladada a la Comisaría Novena durante un procedimiento policial y que, semanas después, cuando intentó recuperarla tras regularizar la infracción, descubrió que el rodado ya no se encontraba en la dependencia.
El caso comenzó el 23 de julio, cuando el joven fue interceptado por integrantes del grupo KAPA mientras se encontraba en las inmediaciones de una peluquería. Según el relato de su madre, los efectivos realizaron una requisa, comprobaron que no llevaba elementos prohibidos y posteriormente solicitaron la documentación de la motocicleta. El procedimiento derivó en una infracción por falta de seguro y licencia de conducir y en el traslado de la moto a la Comisaría Novena a bordo de un móvil policial.
El problema apareció casi tres semanas después. El 12 de agosto, la propietaria se presentó en el Corralón Municipal con la intención de abonar la multa y completar el trámite necesario para retirar el vehículo. Sin embargo, recibió una primera respuesta que modificó por completo el escenario: le informaron que la motocicleta no había ingresado al Corralón y que, de acuerdo con la información disponible, debía permanecer en la dependencia policial.
Moto robada en una comisaría de Catamarca: preguntas sobre la custodia policial
La mujer acudió entonces a la Comisaría Novena, pero allí tampoco encontró el rodado. De acuerdo con su testimonio, comenzó una serie de derivaciones entre el Corralón, el grupo KAPA y la propia dependencia policial, sin que pudiera obtener una respuesta concreta sobre el destino de la motocicleta. Finalmente, después de nuevas gestiones administrativas, recibió la confirmación de que la moto había sido robada del interior de la comisaría.
La situación generó fuertes cuestionamientos porque el vehículo no habría desaparecido de un lugar cualquiera, sino de una dependencia policial donde se encontraba retenido como consecuencia de un procedimiento. La damnificada expresó públicamente su indignación y calificó lo ocurrido como una situación de extrema impotencia. Además, decidió acudir a la Unidad Judicial N° 9, donde radicó la denuncia penal correspondiente para que se determine cómo desapareció el rodado y quiénes podrían resultar responsables.
La investigación ya incorporó algunos elementos destinados a reconstruir la secuencia. Según la información proporcionada, las autoridades procedieron al secuestro del libro de ingresos de la Comisaría Novena, documentación que debería permitir establecer formalmente cuándo llegó la motocicleta a la dependencia después del operativo. También se analizan las cámaras de seguridad de la zona para intentar determinar qué ocurrió con el vehículo posteriormente.
El episodio deja planteado un interrogante que excede el caso particular de esta familia: qué mecanismos existen para garantizar la custodia de los vehículos retenidos por la Policía de Catamarca. La investigación deberá establecer si hubo fallas administrativas, deficiencias en los controles o alguna responsabilidad concreta en la desaparición de la motocicleta. Por ahora, esos puntos no están resueltos y forman parte de las actuaciones iniciadas tras la denuncia.
Para la damnificada, el reclamo es directo: quiere recuperar el vehículo y obtener explicaciones sobre cómo pudo desaparecer después de haber sido trasladado a una dependencia oficial. Para las autoridades, el desafío es esclarecer la trazabilidad del rodado desde el momento en que fue secuestrado hasta su desaparición. Mientras se revisan registros y cámaras, el caso mantiene abierta una situación incómoda para la seguridad y los controles internos en Catamarca, especialmente porque el vehículo había quedado bajo custodia estatal luego de un procedimiento policial.