Un sorpresivo procedimiento de la Comisaría Departamental de Ancasti derivó en el hallazgo de más de un kilo de estupefacientes en el interior profundo de Catamarca. El operativo tuvo lugar durante la madrugada, cerca de las 2:30, cuando los efectivos acudieron a una vivienda por una presunta denuncia de robo. Al llegar al lugar, los uniformados entrevistaron a un hombre de 32 años que se presentó como la supuesta víctima del ilícito y a quien invitaron a formalizar la denuncia en la sede policial.
Sin embargo, el escenario dio un vuelco inesperado mientras los agentes realizaban las pericias iniciales en el inmueble. En medio del procedimiento por el supuesto arrebato de pertenencias, el personal interviniente detectó a simple vista una bolsa que contenía una sustancia herbácea sospechosa en una de las dependencias. Ante la presunción de encontrarse ante un delito federal, se dio inmediata participación a la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia para corroborar el material incautado.
La prueba de narcotest confirmó que se trataba de 1,109 kilos de marihuana, lo que derivó en la inmediata detención del ocupante de la vivienda por orden del Juzgado Federal. La insólita situación en la que una denuncia por robo termina revelando el acopio de drogas en un domicilio particular generó sorpresa en la comunidad serrana. Este caso expone un panorama sumamente conflictivo sobre la circulación y acopio de sustancias en los departamentos del interior catamarqueño.
La presencia del narcotráfico en el interior expone la gestión del Gobierno de Catamarca
El secuestro de más de un kilo de estupefacientes en una zona rural reactivó las alarmas sobre la expansión del tráfico de drogas fuera de los grandes centros urbanos. Sectores de la oposición y vecinos de Ancasti vienen señalando la escasez de controles antinarcóticos permanentes en las trazas del interior. Ante la falta de operativos preventivos sistemáticos en las rutas secundarias, la eficacia de las políticas de seguridad del Gobierno de Catamarca para frenar el microtráfico en los departamentos alejados es fuertemente criticada.
La falta de equipamiento y recursos tecnológicos para los agentes policiales asignados a las jurisdicciones del interior profundiza la preocupación ciudadana. Vecinos de la zona remarcan que la detección de la sustancia fue totalmente casual y no producto de una investigación de inteligencia previa contra el narcomenudeo. Esta falta de planificación operativa para blindar los accesos provinciales resulta severamente discutida por una comunidad que exige mayor firmeza contra el avance de las adicciones.
En este marco, la administración del gobernador Raúl Jalil acumula duros cuestionamientos por la falta de un plan integral que combine la prevención del delito común con el combate al narcotráfico en todo el territorio. La acumulación de episodios delictivos y el hallazgo de acopio de drogas en zonas serranas reflejan fisuras en el esquema de seguridad provincial. Mientras los juzgados federales intervienen ante la emergencia, las autoridades locales siguen sin ofrecer respuestas estructurales.
Resulta indispensable que las autoridades incrementen los patrullajes e investigaciones para evitar que los poblados del interior se transformen en puntos de acopio o distribución ilícita. La seguridad en las zonas rurales no puede depender del azar durante la cobertura de denuncias menores por robo. Sin una estrategia firme de combate al narcotráfico que incluya a todos los municipios, el avance de las redes delictivas continuará afectando la tranquilidad de los catamarqueños.