El dramático cuadro que atraviesa una vecina capitalina visibilizó las severas falencias institucionales y el abandono estatal en materia de asistencia social en Catamarca. Alejandra Vega, quien hace un año sufrió un accidente cerebrovascular (ACV) que le dejó secuelas permanentes, denunció públicamente encontrarse en un estado de extrema precariedad económica y sanitaria, obligándola a subsistir mediante la caridad pública ante la falta de una pensión por discapacidad o ayuda gubernamental periódica.
Tras padecer el evento vascular, la mujer desarrolló cuadros crónicos de diabetes y una afección intestinal de gravedad. La conjunción de estas patologías le exige sostener una dieta médica estricta con alimentos específicos que no puede adquirir debido a la carencia absoluta de ingresos formales, cobertura de obra social o subsidios de contención para personas con problemas de salud incapacitantes.
Para intentar generar recursos de manera autónoma, la damnificada instaló una pequeña feria americana en la vereda de su domicilio, ubicado en calle Rojas al 800, en la intersección con Vicario Segura y Avenida Italia. En ese espacio ofrece prendas usadas desde $1.000 y diversas artesanías tejidas por su hija, aunque el bajo nivel de ventas en el sector no le permite reunir el dinero mínimo necesario para su alimentación diaria.
La falta de respuestas estatales forzó a la mujer a recurrir a medidas extremas para costear su subsistencia y los requerimientos sanitarios indispensables. Diariamente, Vega se traslada hasta los semáforos situados frente al Centro Administrativo del Poder Ejecutivo (CAPE) y en las inmediaciones del Parque de los Niños para pedir colaboración económica a los automovilistas que transitan por los edificios ministeriales.
Desamparo institucional, feria callejera y vacíos en la asistencia social en Catamarca
Para canalizar la ayuda solidaria de la comunidad y reunir fondos para sus tratamientos médicos, se habilitó el alias de la billetera virtual Ualá palo.amadeo.vocero, registrado a nombre de Alejandra Patricia Vega. Los aportes directos de la ciudadanía constituyen actualmente el único sostén frente a la burocracia administrativa que traba el otorgamiento de pensiones no contributivas a personas con enfermedades complejas.
El caso de Alejandra Vega refleja el desamparo que afecta a numerosos vecinos que caen en la indigencia tras sufrir problemas de salud inhabilitantes para el mercado laboral. La contradicción de tener que recurrir a la mendicidad a metros de las principales oficinas del Gobierno provincial deja al descubierto la falta de dispositivos territoriales que detecten y atiendan oportunamente estas emergencias humanitarias.
La crítica situación personal pone en debate la efectividad de la asistencia social en Catamarca para dar cobertura inmediata a los sectores más vulnerables. Con una paciente con secuelas de ACV que debe vender ropa usada en la vía pública para costear su comida, la sociedad civil reclama que los organismos provinciales agilicen los trámites de pensiones y garanticen una red de auxilio urgente para quienes carecen de sustento.