El persistente abandono de rodados en desuso y la falta de remoción por parte de las cuadrillas de inspección volvieron a generar malestar en la vía pública en Catamarca. Vecinos de la zona norte de la Capital expresaron su indignación ante la presencia prolongada de un vehículo en estado de deterioro que permanece estacionado desde hace meses a metros de los contenedores de basura, degradando el entorno barrial y obstaculizando la higiene urbana.
El rodado se encuentra varado sobre la calle General Navarro casi intersección con Samuel Molina. Según describieron los propios residentes, el coche lleva abandonado un período considerable sin que ninguna dependencia estatal intervenga para intimar al propietario o trasladar la carrocería al corralón correspondiente.
El foco del reclamo vecinal apunta a que el automóvil quedó prácticamente incorporado como parte del paisaje urbano, acumulando suciedad y desperdicios a su alrededor. Al estar ubicado junto a un contenedor de residuos, el vehículo genera un tapón visual y físico que dificulta la correcta manipulación de las bolsas de basura y favorece la proliferación de alimañas en el sector.
Los damnificados remarcaron que este caso no representa un hecho aislado, sino que refleja una problemática cotidiana que se reitera en múltiples arterias del ejido capitalino. La acumulación de chatarra sobre veredas y calzadas estrechas compromete la transitabilidad de los peatones y proyecta una imagen de abandono generalizado en las calles de la ciudad.
Chatarra abandonada, higiene urbana y la falta de inspección en la vía pública en Catamarca
El malestar ciudadano se profundiza debido a la falta de patrullajes preventivos y operativos de decomiso por parte de las áreas de Tránsito e Higiene Urbana. Pese a que las ordenanzas vigentes prohíben la permanencia indefinida de vehículos siniestrados o en desuso en las calles, los vecinos aseguran que las autoridades no fiscalizan con regularidad para sancionar estas infracciones.
A la contaminación visual y ambiental se suma el reclamo por los riesgos viales que generan estos obstáculos fijos en sectores residenciales. Los vecinos de la zona de Samuel Molina insistieron en que los rodados abandonados restan espacio de estacionamiento a los frentistas, bloquean la visibilidad en las esquinas y se convierten en focos de inseguridad durante las horas de la noche.
La queja colectiva en calle General Navarro expone las deudas pendientes en el ordenamiento de la vía pública en Catamarca. Con vecinos cansados de convivir con chatarra estancada frente a sus domicilios y contenedores desbordados, la comunidad barrial exige que el municipio proceda de inmediato al secuestro del rodado y aplique sanciones efectivas para terminar con la desidia urbana.