Una serie de procedimientos policiales desplegados de manera simultánea en el Valle Central y el interior provincial reactivó la discusión sobre los métodos de la seguridad pública en Catamarca. A lo largo de la jornada del jueves y las primeras horas de este viernes, dependencias policiales llevaron adelante inspecciones callejeras de interceptación vehicular y averiguación de antecedentes, culminando con la privación de la libertad de quince personas adultas y la retención masiva de unidades de dos ruedas en distintas seccionales.
El dispositivo interinstitucional contó con la participación de numerarios pertenecientes a las comisarías Primera, Cuarta, Sexta, Séptima, Octava y Novena de la ciudad Capital, sumando además a efectivos de la seccional de Villa Dolores en Valle Viejo y de la Departamental Tinogasta. Asimismo, prestaron colaboración divisiones operativas y grupos especiales de la Policía de la Provincia, quienes montaron retenes en puntos estratégicos de alta circulación urbana para registrar a conductores y peatones.
Durante el desarrollo de los patrullajes preventivos, agentes dependientes de la Comisaría Séptima demoraron a un sujeto de 37 años de edad para chequear su identidad. Al ingresar sus datos filiatorios en la base del sistema informático de la División Investigaciones, los uniformados constataron que sobre el individuo recaía una orden de paradero, ubicación y traslado por la fuerza pública emitida formalmente por el Juzgado Correccional de Primera Nominación.
En paralelo a las aprehensiones, las distintas comisiones procedieron al decomiso de catorce motocicletas de diversas marcas y cilindradas. Según el reporte oficial de la fuerza, los conductores incurrieron en variadas transgresiones contempladas en el marco del Código de Faltas provincial y la Ley Nacional de Tránsito, derivando en el traslado forzoso de los rodados hacia los depósitos de las comisarías y corralones municipales correspondientes tras la confección de las multas de rigor.
Retención de rodados, corralones colapsados y la eficacia preventiva en debate
Las batidas callejeras y el secuestro constante de motocicletas continúan generando controversia en los barrios populares del área metropolitana y de Tinogasta. Para amplios sectores vecinales, este esquema de interceptación actúa preponderantemente como un mecanismo punitivo y recaudatorio sobre trabajadores que utilizan el motovehículo como medio indispensable de transporte diario, mientras que las verdaderas redes delictivas logran evadir con facilidad los puestos estáticos conocidos de antemano.
La saturación de vehículos en las comisarías y predios comunales expone asimismo las limitaciones operativas de los organismos de control vial provinciales y municipales. La falta de mecanismos ágiles para la restitución o regularización documental de los rodados secuestrados termina acumulando unidades a la intemperie en estado de deterioro, sin que estas medidas logren reducir de forma palpable los índices delictivos ni los episodios de violencia urbana en las barriadas periféricas.





