El colapso de la industria fabril desarticuló las metas oficiales sobre el empleo privado en Catamarca. La empresa textil RA Intertrading, radicada en la provincia desde septiembre de 2022 para abastecer a firmas de indumentaria deportiva, presentó formalmente un esquema de suspensiones rotativas por dos meses que afecta a 100 operarios. La medida de emergencia busca evitar despidos definitivos frente a un desplome generalizado del consumo interno y a una alarmante capacidad instalada que opera por debajo del 45% según datos del Indec.
La dirigente de la Unión Obrera Textil (SOIVA), Claudia Bulacios, confirmó que la planta dividió las suspensiones en dos tandas consecutivas de un mes para contener el impacto en los ingresos de los operarios. Sin embargo, este retroceso contradice los anuncios realizados durante la inauguración de las instalaciones, cuando el gobernador Raúl Jalil aseguró que su gestión trasladaría los fondos de acción social hacia la generación de puestos de trabajo de calidad en el sector industrial, proyectando alcanzar un plantel de hasta 300 dependientes en la firma.
El panorama se torna aún más crítico al analizar los registros de ocupación formales en la provincia. Pese a que el mandatario provincial prometía tiempo atrás que el territorio alcanzaría un piso récord de 40.000 puestos asalariados en el sector productivo, las estadísticas oficiales revelan un desplome del 12% en la dotación de las empresas desde diciembre de 2023, lo que representa la destrucción concreta de entre 4.000 y 4.800 puestos laborales registrados.
Cierres definitivos, caída de ventas y la pérdida del empleo privado en Catamarca
La crisis del sector textil no es un fenómeno aislado y golpea con dureza al interior provincial. Hace pocas semanas, la histórica fábrica Sabri, establecida en la localidad de Recreo desde 1984 y proveedora de marcas como Zara, Puma y Kosiuko, despidió a 80 operarios mediante notificaciones de WhatsApp, reduciendo drásticamente una nómina que llegó a emplear a 350 personas y dinamizaba la economía del departamento La Paz.
El derrumbe productivo sumó además el cierre total de la fábrica Indumentaria Catamarca, que cesó definitivamente sus actividades productivas tras siete años de funcionamiento continuo en el mercado local. El gerente de la firma, Julio Serrano, ratificó que la determinación patronal dejó a 20 trabajadores en la calle debido a la imposibilidad de afrontar la caída ininterrumpida de la demanda y el incremento en los costos de funcionamiento cotidianos.
Este cuadro de cesantías y parálisis desmiente el relato de reactivación económica que la administración provincial promociona en convenciones empresariales fuera del territorio. Mientras el Ejecutivo provincial respalda el programa económico nacional y pregona una transición hacia inversiones mineras y turísticas, las cadenas industriales locales sufren el retiro de subsidios y la asfixia de costos fijos, sin que los organismos provinciales instrumenten planes de auxilio financiero para sostener la producción manufacturera.