Un nuevo procedimiento policial en el sector sur capitalino volvió a poner en foco el circuito clandestino de motovehículos en Catamarca. En la intersección de la calle Peso Ley y la avenida Los Minerales, personal de la División Investigaciones interceptó una motocicleta Yamaha Crypton de 110 centímetros cúbicos en la que circulaban dos personas, detectando anomalías visibles en las identificaciones del rodado que obligaron a convocar a peritos especializados en automotores.
Tras la aplicación de técnicas de revenido químico y la revisión técnica de la nomenclatura de fábrica, los peritos de la División Sustracción Automotores confirmaron que la máquina presentaba supresiones y grabados apócrifos tanto en el bloque del motor como en el chasis. La maniobra, conocida habitualmente como ponchado, confirmó la sospecha de adulteración sobre el vehículo para insertarlo de manera encubierta en el mercado informal y burlar inspecciones callejeras de rutina.
El caso quedó bajo la órbita de la Fiscalía de Instrucción N° 1, desde donde se dispuso el secuestro preventivo del rodado y su traslado a la base policial para cotejar si registra pedidos de captura por robo en la jurisdicción o en provincias vecinas. En paralelo, los dos ocupantes fueron formalmente identificados y quedaron supeditados a la investigación judicial por presunto encubrimiento o falsificación de documento público bajo los alcances del Artículo 289 del Código Penal.
El hallazgo de unidades limadas o adulteradas en plena circulación urbana generó malestar entre los vecinos, quienes vienen señalando la facilidad con la que rodados robados circulan sin papeles por las barriadas populares. Si bien la fuerza de seguridad exhortó a los compradores a exigir verificaciones técnicas antes de adquirir unidades usadas por redes sociales, la proliferación de ventas no declaradas refleja una llamativa debilidad en los esquemas de fiscalización preventiva de los desarmaderos y talleres clandestinos.
Redes informales, vacíos de control y el negocio ilegal de motovehículos en Catamarca
Esta situación evidencia las falencias del esquema de seguridad impulsado por la gestión de Raúl Jalil. Mientras las autoridades provinciales publicitan secuestros masivos en retenes viales céntricos con multas por falta de casco o seguro, los organismos públicos provinciales no logran desarticular las redes organizadas que sustraen rodados a mano armada en la vía pública para luego adulterar sus guarismos y revenderlos con total impunidad.
La persistencia del robo de motos coincide con una ola de asaltos armados en arterias del sur capitalino y grescas nocturnas descontroladas, lo que profundiza la sensación de desprotección comunitaria. La respuesta oficial suele delegar la responsabilidad en la cautela del vecino estafado, en lugar de desmantelar la cadena delictiva que comercializa autopartes ilegales y abastece un mercado negro que crece ante la falta de investigaciones integrales.
El secuestro concretado en la avenida Los Minerales ratifica las tensiones en torno a los motovehículos en Catamarca. Con cientos de damnificados por arrebatos callejeros, rodados adulterados rodando por la vía pública y un Ministerio de Seguridad enfocado en controles meramente administrativos, la comunidad exige operativos profundos que ataquen los eslabones delictivos y frenen la sustracción sistemática de bienes de trabajo indispensables para las familias trabajadoras.