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Ambato
Catamarca

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Tras confirmarse un foco de rabia bovina en Ambato quedan expuestas las fallas de vigilancia sanitaria en Catamarca

El operativo incluye vacunación para distintas especies y revela la falta de censos, personal especializado e infraestructura sanitaria en el interior provincial.

La detección de un brote infeccioso en el departamento Ambato encendió las alarmas por la propagación de la rabia bovina en Catamarca. Inspectores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) encabezaron una reunión de emergencia con productores ganaderos en la localidad de Los Castillos para relevar la cantidad exacta de rodeos, delimitar la zona crítica y coordinar un operativo de vacunación que abarcará tanto a vacunos como a equinos, porcinos y animales domésticos.

Durante el encuentro, las autoridades sanitarias remarcaron la gravedad de la situación tras identificar los establecimientos rurales donde se originó el foco. Sin embargo, el operativo dejó al descubierto una notable falencia administrativa previa: los organismos públicos carecen de un censo real y fehaciente sobre el stock de ganado existente en el departamento, debiendo solicitar a los propios puesteros que declaren a contrarreloj el número de cabezas que poseen en sus campos.

La falta de veterinarios oficiales para intervenir en el territorio generó intensas dudas entre los pequeños criadores sobre la aplicación efectiva de las dosis. Ante la escasez de cuadrillas estatales en el interior, los técnicos propusieron capacitar de urgencia a los productores para que ellos mismos inyecten a sus animales, o bien que contraten asesoramiento privado, trasladando los costos y la responsabilidad operativa a las golpeadas economías familiares de la zona.

El escenario sanitario cobra mayor inquietud al tratarse de una zoonosis mortal transmitida principalmente por murciélagos hematófagos, con riesgo directo para el ganado y las personas. La confirmación del foco en Ambato ocurre tras los antecedentes registrados en Los Varela, evidenciando un corredor de dispersión que avanza sin un cordón epidemiológico efectivo que resguarde a las majadas de los valles intermedios.

Brotes infecciosos, falta de censos y el repliegue del Ministerio de Producción

Esta situación de desprotección rural interpela la gestión del gobernador Raúl Jalil y de los organismos provinciales del área agropecuaria. Mientras el Ejecutivo provincial concentra recursos en eventos protocolares, el Ministerio de Inclusión Digital y Desarrollo Productivo no dispone de programas permanentes de control de vectores ni subsidia biológicos indispensables para frenar el contagio en pequeñas unidades campesinas.

El atraso en los esquemas de vacunación convive con la histórica postergación de la infraestructura ganadera en los departamentos del interior. Los pequeños productores deben lidiar con caminos intransitables para retirar hacienda, falta de postas sanitarias veterinarias y escasa conectividad para reportar mortandades a tiempo, lo que retrasa los diagnósticos de laboratorio y permite la diseminación del virus entre parajes vecinos.

La confirmación del foco en Los Castillos desnuda la improvisación estatal ante la rabia bovina en Catamarca. Con productores forzados a improvisar tareas veterinarias para salvar sus animales y un Estado provincial que reacciona tarde ante la emergencia, el sector rural exige cuadrillas técnicas permanentes y vacunas gratuitas para evitar pérdidas irreparables en la producción comarcal.