Un frente de inestabilidad severa activó una doble advertencia climática en Catamarca. El Servicio Meteorológico Nacional emitió reportes oficiales que anticipan tormentas intensas, caída de granizo, importante actividad eléctrica y vientos extremos que afectarán tanto a los distritos del Valle Central como a la zona cordillerana y los departamentos del oeste provincial.
De acuerdo con el informe técnico del organismo, la inestabilidad abarcará a los departamentos Capital, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú, Ambato, Capayán, Paclín, La Paz, El Alto, Ancasti, Santa Rosa y la zona serrana de Pomán. En estas jurisdicciones se pronostican precipitaciones acumuladas de entre 15 y 30 milímetros —que podrían superarse de forma puntual—, acompañadas de ráfagas de viento superiores a los 70 km/h.
En paralelo, rige un alerta diferenciado por vientos del sector oeste para Antofagasta de la Sierra, Belén, Tinogasta y Santa María. En estas regiones de altura se aguardan velocidades continuas de 50 a 70 km/h, con ráfagas que podrían trepar hasta los 100 km/h en áreas cordilleranas, elevando el riesgo de voladuras de techos, caída de ramas y complicaciones en las rutas de montaña.
La crudeza del fenómeno pronosticado reaviva el malestar vecinal por el deficiente mantenimiento de la infraestructura urbana y pluvial. Con cada precipitación de magnitud, las calles céntricas y los barrios periféricos sufren anegamientos recurrentes, colapso de desagües cloacales y acumulación de sedimentos, exponiendo la fragilidad de los trazados viales ante fenómenos meteorológicos severos.
Desagües colapsados, tendido eléctrico frágil y falta de cuadrillas preventivas
El panorama adverso interpela de forma directa los dispositivos operativos del gobierno de Raúl Jalil y de Defensa Civil. Pese a las reiteradas notificaciones de mal tiempo, los organismos provinciales suelen desplegar cuadrillas de auxilio recién cuando el temporal ya provocó destrozos, omitiendo tareas preventivas indispensables como el desmalezado en riberas, la limpieza de sumideros y el despeje de árboles sobre el tendido eléctrico.
Asimismo, la amenaza de ráfagas destructivas expone la constante precariedad del servicio brindado por la empresa distribuidora de energía EC SAPEM. La caída de cables y ramas suele dejar sin suministro a miles de usuarios residenciales durante horas e incluso días, transformando una inclemencia meteorológica previsible en una emergencia cotidiana para familias y comercios de toda la provincia.
La llegada de este frente tormentoso confirma la vulnerabilidad territorial frente a la advertencia climática en Catamarca. Con vientos huracanados en la cordillera, riesgo de granizo en los valles y canales pluviales obstruidos, la ciudadanía exige que las autoridades provinciales y municipales adopten medidas de contingencia reales y mantenimiento preventivo antes de que las lluvias desencadenen pérdidas irreparables.