Una cruda advertencia sobre el impacto de la crisis socioeconómica reactivó el debate por el endeudamiento de las familias en Catamarca. En declaraciones públicas, se alertó que la pérdida sostenida del poder adquisitivo llegó a un umbral crítico, con más de seis millones de personas con graves problemas de pago a nivel nacional y una alarmante cantidad de hogares locales que se ven forzados a financiar la compra de alimentos básicos con tarjetas de crédito.
El diagnóstico legislativo reflejó que la acumulación de pasivos domésticos constituye una de las problemáticas más asfixiantes para el tejido social. Frente a las iniciativas parlamentarias orientadas a mitigar la morosidad, el senador nacional Flavio Fama remarcó que se trata de una urgencia impostergable para el Congreso, destacando la necesidad de dar respuestas a consumidores que ya no cuentan con liquidez monetaria para afrontar la subsistencia diaria.
La gravedad del escenario se palpa en el consumo cotidiano de los sectores medios y populares. El crédito plástico ya no se destina a la compra de equipamiento, indumentaria o bienes durables, sino que se utiliza para pagar la comida de los hogares en varias cuotas, un retroceso que expone el vaciamiento de los ingresos familiares en el Valle Central y los municipios del interior.
Ante este deterioro, se exigió una inmediata intervención de los poderes ejecutivos para frenar la caída del poder de compra. El legislador radical remarcó que tanto la Nación como los mandatarios provinciales deben tomar nota de la situación y dejar atrás la pasividad frente a un fenómeno que agota las finanzas de los trabajadores.
Cuentas provinciales con superávit, salarios deprimidos y tarjetas al límite
El cuestionamiento apuntó de lleno contra las administraciones que exhiben holgura financiera en sus arcas mientras sostienen remuneraciones de miseria. Se advirtió que mantener sueldos atrasados en distritos con superávit presupuestario es una contradicción que empuja directamente a los empleados estatales y municipales al circuito del crédito usurero para poder llegar a fin de mes.
Esta crítica interpela la gestión del gobernador Raúl Jalil, cuya política salarial mantiene deprimidos los sueldos del sector público provincial. Con sueldos que no logran cubrir las canastas básicas y tarifas de energía en constante alza, el esquema de austeridad fiscal del Ejecutivo termina obligando a miles de empleados a recurrir a préstamos para pagar servicios esenciales y víveres.
La advertencia institucional expone la fragilidad extrema que genera el endeudamiento de las familias en Catamarca. Con más de seis millones de deudores en el país, compras de supermercado financiadas a crédito y administraciones públicas que retienen partidas en lugar de recomponer ingresos, la comunidad demanda medidas de alivio urgentes antes de que el sobreendeudamiento derive en una crisis social de mayor magnitud.